Ricky Gervais y Stephen Merchant revolucionaron la comedia con The Office, una anti-sitcom que hacía de la vergüenza ajena y de lo incómodo, su bandera. Más o menos al mismo tiempo que Larry David con Curb your Enthusiasm, Gervais nos invitaba a ¿reír? con oficinistas antipáticos haciendo el ridículo. Tras esta, otras series como Extras o Life´s Too Short fueron sumando a una obra cómica que se complementaba con las intervenciones de Gervais como presentador en los premios Globos de Oro, en los que se ganaría la antipatía de Hollywood y de los espectadores ansiosos de glamour y buen rollo, que consideran sus comentarios incorrectos e innecesarios.