7.8
Score

Final Verdict

Sunflower Bean dan un paso de gigante en ‘Headful of Sugar’, un disco en el que tocan muchos palos, pero en el que pierden su personalidad. Además, por el camino, nos dejan una buena cantidad de canciones notables.

Sunflower Bean han apostado por el cambio en su tercer trabajo. Hasta ahora, la banda neoyorquina, se decantaba por un rock heredado de los setenta y que los metía de lleno en esa prolífica new-wave que tanto triunfó en su ciudad hace ya más de cuarenta años. Y hay que decir que, con bastante acierto, porque, tanto su debut, como su continuación, eran estupendos. Pero esto ha cambiado con su tercer disco, en el que no tienen ningún reparo en acercarse a estilos que hace unos años no hubieran ni tocado. Aunque sí es cierto que ya se notaba un pequeño giro más pop en esaMoment In The Sun” de 2020, la cual se ha convertido en un éxito gracias a su inclusión en la banda sonora de ‘Heartstopper’, la serie de Netflix. De hecho, la han metido como bonus track en la versión en digital del álbum.

Lo primero que han hecho Sunflower Bean para llevar a cabo este cambio que encontramos en ‘Headful of Sugar’, es coproducir el disco junto a Jake Portrait y grabarlo en su pequeño estudio. Para empezar, porque, como comenta Olive Faber, su batería, estas perdiendo dinero nada más entrar en un estudio profesional. Pero también porque, la propia Faber, sabe de sobra como llevar el sonido de la banda. Pero no fue todo tan fácil. Como a muchos otros artistas, la pandemia los bloqueo artísticamente, y antes de meterse en el estudio tuvieron que pasarse varios meses en las montañas de Nueva York para que la inspiración volviera. Y vaya si lo hizo.

Estamos ante un álbum ecléctico al que es prácticamente imposible ponerle una etiqueta. Sí es cierto que, de algún modo, y en parte, no han dejado de lado los setenta. Pero ahora los atacan de otra manera. Tenemos el lado más soft-rock, el cual está muy bien representando en la elegante “Who Put You Up To This?”; el folk psicodélico y ensoñador de la bella “In Flight”, o ese rock más áspero que recuerda a sus otros trabajos, y que encontramos en la estupenda “Baby Don’t Cry”. Tres temas muy diferentes entre sí, pero que, de algún modo, casan muy bien juntos. Y esa es la sensación que también deja el resto del álbum. Porque, lo cierto es que, a pesar del cambio, no han perdido su personalidad.

Pasar de una delicada y atmosférica balada como “Otherside”, a un tema sucio y áspero de rock como es “Roll the Dice”, e inmediatamente después, entregar un corte casi trip-hop como “Headful of Sugar”, no resulta nada fácil. Sobre todo, porque, en muchos casos, se perdería la coherencia del disco. Pero la banda neoyorquina ha conseguido que esta fiesta de la diversidad sonora tenga un sentido. Es más, el festival no termina ahí, y parte del tramo final lo dejan para irse sin complejos al pop. Y de formas muy diferentes, porque tenemos un cañonazo con sabor a new-wave llamado “I Don’t Have Control Sometimes”; una semi balada sintética como “Stand By Me”, en la que, por cierto, está involucrado Shamir, o todo un hit con el que irse a la pista de baile, el cual atiende al nombre de “Post Love”. Y todas funcionan de maravilla.