7.9
Score

Final Verdict

Sufjan Stevens y Angelo De Augustine salen más que airosos de su primer trabajo conjunto. ‘A Beginner’s Mind’ es una bonita colección de canciones folk en la que el cine sirve de inspiración para abordar temas tan habituales en la carrera de Stevens como la muerte o la sexualidad.

Son muchas las canciones que han nacido inspiradas por una película. Incluso las tornas se han cambiado alguna vez y ha sido una canción la que ha inspirado una película. ¿Os acordáis de Pretty In Pink?). Lo que no suele ser tan habitual es dar con unos artistas que hayan compuesto un álbum entero dejándose llevar por una serie de películas que han visto recientemente. Y eso es lo que han hecho Sufjan Stevens y Angelo De Augustine en ‘A Beginner’s Mind’, el disco conjunto que acaban de editar. Aunque, para ser del todo sinceros, hay que decir que, a veces, esa inspiración solo la encontramos en el título de la canción. 

Sufjan Stevens y Angelo De Augustine compusieron estas canciones en la cabaña que el batería de The National tiene en los Catskills, al norte de Nueva York. Allí, veían una película todas las noches, y al día siguiente seguían una rutina de trabajo, la cual consistía en componer por separado, y juntar esas ideas por la tarde. Y lo que salió  de ahí es una colección de canciones muy cercanas a lo que suele hacer Stevens dentro de su faceta más folk. Aunque ojo, que tienen un timbre de voz muy parecido y en muchos momentos no se sabe quién de los dos está cantando. 

La cosaReturn to OzEva al desnudo, o Le llaman Bodhi, son algunas de las películas que vieron esos días, y la verdad es que hay canciones donde resulta evidente la influencia de la película en cuestión. Es el caso de la estupenda, y bastante más animada que el resto del disco, “Back to Oz”, que nace después de ver esa extraña secuela de El Mago de Oz que hicieron en los ochenta. O ese corte folk llamado “Cimmerian Shade”, en el cual nos encontramos con una especie de oración pronunciada por Buffalo Bill, el siniestro, y muy controvertido personaje de El silencio de los corderos. Aunque la mejor referencia viene con “You Give Death A Bad Name”, donde se dejan seducir por las películas de zombis de George A. Romero, y de paso hacen juego de palabras con uno de los mayores éxitos de Bon Jovi

Aunque buena parte del disco se adentre en el folk más minimalista, para el que apenas necesitan una guitarra y un teclado, hay algún corte que se sale un poco de la norma. Es el caso de esa “Back to Oz” que ya hemos mencionado más arriba, pero también de “Lady Macbeth In Chains”. Son las únicas canciones del álbum donde la batería cobra un poco más de protagonismo, y eso hace que sean un poco especiales. Porque sí es cierto que luego aparece una caja de ritmos en la emocionante parte final de “The Pillar of Souls”, o que la batería suena tímidamente en “It’s Your Own Body And Mind”, pero no es lo habitual. La línea del disco se centra en el folk más íntimo. Y hacen bien, porque cortes como “Olympus”, “Fictional California”, o “Lacrimae”, son una preciosidad.