7.7
Score

Final Verdict

Still Corners consiguen meterse con bastante acierto en terrenos fronterizos, y dejar de lado la oscuridad que, hasta ahora había marcado su carrera. El resultado no puede ser mejor, y puede que estemos ante su disco más completo hasta la fecha.

Poco a poco, y sin mucha prisa, pero tampoco con mucha calma, Still Corners han ido mutando su sonido hasta convertirlo en algo prácticamente norteamericano. El dúo de Londres formado por Tessa Murray y Greg Hughes se metió de lleno en terrenos fronterizos, y más propios de los estados áridos de Norteamérica, cuando grabó su anterior trabajo en Austin (Texas). Ahí fue cuando su dream-pop con tintes sintéticos sufrió una transformación, algo que confirman y amplían en su nuevo álbum, porque, con una simple escucha, ya se puede comprobar que han cambiado la fría y lluviosa Londres, por la cálidos y desérticos paisajes de la Norteamérica más abrupta.  

Las canciones de ‘The Last Exit’ cuentan con la misma base de siempre. Ese paisaje ensoñador, marcado por la voz lánguida de Murray, sigue ahí, lo que cambia son los ingredientes para construir estos temas. Donde antes había una capa sintética, ahora hay una steel-guitar o un piano de lo más clásico. Y el caso es que funciona. Solo hay que escuchar el tema titular, en el que dan con fusión perfecta de estos instrumentos –el piano final es una auténtica delicia-, y consiguen una canción digna de los mejores Mazzy Star. Un nombre que, quizá, sea la referencia más facilona, pero es innegable que cortes como ‘A Kiss Before Dying’ y ‘Bad Town’ recuerdan bastante a la banda de Hope Sandoval

Si es cierto, que tras escuchar “Crying” y “White Sands”, podría parecer que no se han olvidado del todo de su faceta anterior, pero es una sensación que dura poco. Y es que, a pesar de la que la primera es una dulce balada con tintes sintéticos, y la segunda es el corte más acelerado del disco, siguen teniendo toques fronterizos. Una fusión que funciona bien, porque estamos ante dos de los mejores temas del álbum. Aunque, quizá, ese honor le viene mejor a “Mistery Road”, una canción bastante setentera, en la que demuestran que no necesitan mirar a su pasado para construir algo directo y con alma de hit. Y ojo, porque también cuentan con alguna sorpresa que otra. Es el caso de “It’s Voodo”, donde se van a ambientes más rockeros y cincuentones. O de “Till We Meet Again” y “Shifting Dunes”, dos temas instrumentales realmente notables.