Steven Wilson siempre ha sido un tipo inquieto y con buen olfato en sus diferentes facetas, y precisamente la suma de ambas cualidades certifica que haya merecido la pena seguir su carrera de manera ininterrumpida. Ocurre desde el que fuese su principal proyecto, aquellos Porcupine Tree de difícil clasificación en los 90, pero también con el resto de aventuras en las que el músico londinense se ha embarcando a lo largo de los años y hasta llegar a su actual etapa, en la que desarrolla su carrera en solitario.

La última entrega del también productor vuelve a concretarse en un disco ambicioso, que (como no podía ser de otra manera) cuenta con un sonido incontestable y que, curiosamente, tiene la virtud de ser apto para todos los públicos. Digo curiosamente porque el nervio del británico promueve a su vez los diferentes giros incluidos en el álbum en cuestión, y aunque es cierto que la grandilocuencia (bien leída por el autor) está presente y llama a su amparo a un público amplio, también resulta manifiesto su gusto por los entresijos. De ahí que los cambios de ritmo y estilos (siempre en torno al pop de tintes electrónicos, eso sí) acompañen a la sucesión, mientras que los sintetizadores y su gusto por el rock progresivo aportan el elemento nostálgico (concretamente ubicado en los 80) de la fórmula. De este modo Talk Talk, Peter Gabriel, Tears For Fears o David Bowie son referencias más que evidentes a lo largo de los once cortes aquí presentes.

La voz del propio Wilson destaca especialmente, y puntualmente se acompaña con acierto de unas presencias femeninas con las que retoca de manera explicita las composiciones. “To The Bone” (Caroline, 17) es un disco para todos, que tiene mayoría de canciones acertadas y muestra un perfil claramente triunfador a través de temas como la bonita “Nowhere Now”, “Perfect Life”, la propia “To The Bone” que abre la referencia, “Refuge”, “Routine” o el irresistible single “Permanating”. Un trabajo que entra de maravilla y que, además, permite la búsqueda de nuevos matices a cada pasada adicional, en lo que es un mérito poco habitual.