Starcrawler “Devour You” (Rough Trade 2019)

Segundo disco de la banda de Los Ángeles

Los niños alborotados que suenan al comienzo del disco y los que también lo cierran cantando el coro final de Call Me A Baby pueden ser una extraña coincidencia, pero se diría que son un mensaje con el que Starcrawler se mofan de esa condición de infantes salvadores del rock que muchos les colgamos en su debut.

No podemos engañarnos, por un lado son una gran banda que sabe rockear y que rinde fiel homenaje la actitud, la imagen y las canciones de los clásicos del género, desde los Ramones hasta Iggy Pop, pasando por Joan Jett o los Stones. Pero también hay que considerar que gran parte del su impacto fue gracias al empuje comercial que les da su insolente juventud, y el plus de emoción que nos da a algunos viejos rockeros el ver a post-adolescentes aferrados a su pedal de distorsión y alejados de la música urbana. Incluso el indudable carisma de su cantante, Arrow de Wilde, puede llegar a ponerse en duda por que tiene de raro el ver a una chica tan joven reproducir tan fielmente el catálogo de posturas de los más ilustres frontmen y frontwomen de la historia.

En este segundo disco siguen siendo insultantemente jóvenes, pero ya les toca ir dejando atrás ese argumento para asentarse en una industria que, si no tienen cuidado, puede devorarles de aquí a un par de años. El principal antídoto lo aportan en este Devour Yo: mejores y más sólidas canciones.

Se le van notando las tablas a la banda, y no solo en la ejecución cada vez más sólida, sino en el noble arte de componer, que en este caso pasa por ofrecernos un amplio muestrario del tipo de rock que admiran, desde el punk, hasta el glam, el country-rock o el rock stoniano. Casi todo tiene su raíz en los 70, aunque en algún tema como You Dig Yours se aferran a la pegada de bandas más contemporáneas como los QOTSA

La otra medida notoria llega con la producción. Si bien la participación de Ryan Adams en esas lides les regaló varios titulares en su debut, ahora hacía falta subir la apuesta, cosa que llega con la incontestable participación de una leyenda como Nick Launay, quizás uno de los nombres más buscados por cualquier banda post-punk que quisiera ganar galones. Entre su experiencia y la madurez gradual de la banda han facturado un disco que gana puntos por su condición de rareza en el panorama actual, pero que a su vez aporta méritos objetivos con algo tan antiguo, infalible y difícil de conjurar como es el viejo rock and roll.  

Reseña Panorama
Puntuación