El momento definitorio de Star Trek: Picard puede ser cuando el protagonista, un retirado Jean-Luc Picard (Patrick Stewart), acude a la Federación Estelar y no es reconocido por la recepcionista, una chica joven que no tiene noticia de las hazañas pasadas del que fue capitán de la USS Enterprise en Star Trek: La nueva generación (1987-1994). Es quizás un aviso a navegantes: si no conoces al personaje, quizás, esta serie, no es la mejor forma de iniciarse. Aquella ‘nueva generación’ ahora es una vieja serie para los millennials nacidos con PerdidosFringeHéroesJuego de Tronos y Netflix. Eso por no hablar de la serie clásica, Star Trek (1966-1969) creada por Gene Roddenberry, que ya ha sido ‘reseteada’ en tres películas producidas por J.J. Abrams, Robert Orci y Alex Kurtzman -trío detrás de Alias Fringe– que rejuvenecen a los protagonistas clásicos -Kirk, Spock y McCoy- en una nueva historia para que los espectadores no necesiten ningún conocimiento previo. Algo similar sucede con la serie de Netflix, Discovery, que también permite a los nuevos seguidores de la franquicia apuntarse a nuevas aventuras, sin necesidad de un conocimiento enciclopédico. Nada que ver con esta Picard que, aún reconociendo que su protagonista es un héroe olvidado -como he apuntado antes- plantea sus conflictos atendiendo a la historia pasada del personaje en La nueva generación, en las películas protagonizadas por aquella tripulación e incluso en otras series de la franquicia, como Voyager. Siendo un aficionado ‘casual’ de Star Trek -no he visto ninguna serie al completo, ni todas las películas- puedo decir que al ver esta nueva ficción -disponible en Amazon Prime Video- se tiene la sensación de estar perdiéndonos detalles por desconocer -o por no tener frescas- todas esas historias del pasado. ¿Impide esto el disfrute de Picard? No necesariamente. Pero hay que reconocer que la serie gana interés según van pasando los episodios y vamos conociendo mejor a los nuevos personajes. También es verdad que Picard puede despertar la curiosidad de indagar en el pasado de Star Trek: todas las series están en Netflix, mientras que las películas se pueden encontrar en Amazon Prime Video.

Al frente de Picard está un novelista como Michael Chabon, ganador del Pulitzer con Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (2001), que ha participado también en el argumento de films como Spiderman 2 (2004) de Sam Raimi. Le acompañan el mencionado Alex Kurtzman y Akiva Goldsman -ganador del Oscar por el guión de Una mente maravillosa (2002)- y Kirsten Beyer, que ha dedicado su carrera como guionista al universo de Star Trek. La serie nos presenta a un Picard retirado, al que una misteriosa joven (Isa Briones) pide ayuda. Jean-Luc tendrá que investigar, primero, un misterio relacionado con su viejo amigo, Data (Brent Spiner), en una trama que parece inspirada en Blade Runner (1982) y que plantea una catástrofe traumática en la línea de un 11-S en clave sci-fi, que implica una rebelión de hombres sintéticos, tras la cual se oculta una conspiración. Poco a poco, Picard irá reclutando personajes para formar una nueva ‘tripulación’: la científica Agnes Jurati (Alison Pill), la ex compañera de la flota Raffi (Michelle Hurd), el piloto Cristóbal Rios (Santiago Cabrera), o el guerrero Elnor (Evan Evagora). Y también nuevos enemigos, los romulanos, y específicamente, una orden secreta de esa raza extraterrestre, quizás menos conocida que los Klingon, emparentada con los vulcanos: Narissa (Peyton List) y Narek (Harry Treadaway). También aparecen, viejos enemigos, los Borg, raza cibernética que nos llevará a rebuscar en determinados episodios de La nueva generación -en Internet es fácil encontrar artículos sobre los imprescindibles- para entender el trauma pasado de Picard con esta siniestra especie. Hay que decir que, quizás, Picard comienza de forma algo lenta, algo coherente con la edad de su protagonista. Es a partir del viaje al espacio de los protagonistas cuando la historia coge impulso y acaba por engancharnos, sobre todo por la constante aparición de personajes -nuevos y antiguos-, cuyas historias personales acaban siendo lo más interesante. Los fans de La nueva generación tienen una cita obligada, sobre todo en el episodio Nepenthe, que supone la reaparición de miembros importantes de aquella tripulación. A partir de ese momento, la acción gana brío en el episodio Broken Pieces, espectacular. Cierra la primera temporada el doble episodio Et in Arcadia Egoque resuelve los misterios abiertos y recupera una de las constantes de la serie original, la exploración de un planeta desconocido, el primer contacto con una civilización extraterrestre, que pone en cuestión a la propia raza humana. Luego, una espectacular batalla espacial se resuelve con diplomacia, en lugar de combatiendo. Puro Star Trek.