Hacia el final de “Masseduction”, el irregular último trabajo de St. Vincent, había una delicada balada llamada ‘Slow Disco’, en la que la norteamericana reflejaba la soledad de las pistas de baile entre un precioso mar de cuerdas. Desde hace unas semanas, esa canción ha cambiado completamente, y en su nueva versión, la cual ha titulado muy adecuadamente ‘Fast Slow Disco’, nos encontramos con un auténtico himno de puro electro cercano a lo que pueden hacer artistas como Robyn, o la Taylor Swift más desatada, con la que comparte productor. Eso sí, donde se ha desmarcado es en el vídeo que presenta la canción, donde podemos ver a una sudorosa St. Vincent bailando en un club gay leather rodeada de hombres con muy poca ropa y con muchas ganas de toqueteo. Y la verdad es que resulta de lo más acertado, porque le viene como anillo al dedo al tema.