Todavía son tiempos arriesgados para las giras internacionales. Sons of Kemet quizo empezar el año llevando la energía de su último disco, “Black to the future” (2021), a diversas salas europeas pero el inicio fue atropellado. Las fechas que tenían planificadas en Alemania, Bélgica, Dinamarca y Suiza fueron canceladas o pospuestas.

A medida que las restricciones se han ido relajando y dejamos atrás los peores días de la pandemia, la resiliencia de los londinenses les hizo embarcarse en una mini-gira por ciudades del Reino Unido donde colgaron el cartel de agotado en casi todos los shows. 

Empezaba marzo y, según el calendario de los Hijos de Kemet, era el turno de traer su torbellino de sonidos a España. Dos fechas, primero Madrid y luego Barcelona. Hasta que no llegara el momento yo seguía escéptica, sobre todo por lo que pasó en Madrid la noche anterior. Por circunstancias fuera del control de la agrupación, se tuvieron que reinventar en formato trío porque Theon Cross, el mago de la tuba, no pudo unirse.

Llegó el día y hay cola para entrar a la [2] del Apolo por un retraso en la apertura de puertas. Un público ecléctico espera con ansias la salida del cuarteto y así fue, la formación al completo empieza con una energía avasallante. Shabaka Hutchings, lidera magistralmente con su saxofón mientras que Theon lo acompaña sacando notas graves de un caracol para interpretar “In memory of Samir Awad”.

En medio del estrecho escenario un par de baterías enfrentadas. Tom Skinner y Edward Wakili-Hick van creando ritmos hipnóticos y tribales a los que Shabaka y Theon van desafiando con sus metales y la potencia de sus pulmones. La dinámica es efervescente, melodías alegres y rápidas dan paso a notas más lentas pero en un instante el frenetismo regresa.

Como era de esperarse, la mayoría de las interpretaciones pertenecían a “Black to the future” (2021), pero también bailamos con temas de discos anteriores como “My queen is Harriet Tubman”, “Adonia’s Lullaby” y “Afrofuturism”.

No hay géneros claros, no se puede etiquetar, sólo hay que sentirlo y dejar que el cuerpo lo transmute en pasos de baile. Hay una clara base de jazz vanguardista que se nutre de sonidos africanos y caribeños. En definitiva, un crisol de culturas que convierte a Shabaka Hutchings en uno de los pilares fundamentales del nuevo jazz londinense.

Shabaka sólo se dirigió al público tras regresar para el bis. Ha presentado a la banda y ha agradecido muy afectuosamente a los presentes por asistir al concierto deseando que la música y la energía que se concentró en el lugar sirva para curar. 

Con tanto desgaste para los pulmones pocas palabras se pueden decir, y la verdad no hizo falta, la música ya hablaba por ellos y lograron mantener a la audiencia en un trance magnético por casi 90 minutos.

Cuando el vanguardismo une el jazz y la moda

Para celebrar los 50 años de la prestigiosa marca británica Mulberry, el diseñador Nicholas Daley ha sido invitado a crear una colección cápsula que explora la intersección de sus tres mantras: multiculturalidad, música y artesanía sostenible.

Shabaka, junto a la compositora y cantante Lianne La Havas, es la imagen de esta colección que salió a la venta en enero. La relación entre el saxofonista y el diseñador es tan cercana que para los conciertos de esta gira el cuarteto viste piezas de la colección primavera-verano 2022 de Daley llamada “Blue Quilt”.

Dicha colección fue trabajada junto con el artista neoyorquino Michael Thorpe y utiliza telas antiguas recicladas. Los looks, inspirados en músicos del black folk y el blues, se sienten hogareños, cálidos y cómodos.