7.9
Score

Final Verdict

Soccer Mommy entrega un nuevo álbum en que refleja la cara oculta del éxito con una colección de canciones llenas de rabia guitarrera. Además de alguna sorpresa electrónica y algún momento de lo más oscuro. Y todo le funciona bastante bien.

De toda esta hornada de artistas femeninas que empezaron practicando un indie-rock de clara influencia noventera, Sophie Allison es una de las más inquietas. Bajo el nombre de Soccer Mommy, se ha dejado llevar por momentos más folk y de guitarra acústica, y por otros en los que la distorsión ha sido la protagonista. Además, en su anterior trabajo, el estupendoColor Theory’, entró en juego un lado mucho más pop y menos introspectivo. Y ahora vuelve con un nuevo álbum en el que, más o menos, sigue por ese camino, pero en el que también hay alguna sorpresa en forma de electrónica. De hecho, está producido por Daniel Lopatin, más conocido como Oneohtrix Point Never.

‘Sometimes, Forever’ es un trabajo en el que Soccer Mommy refleja la cara oculta del éxito, Y, como no podría ser de otra manera, lo hace de la forma más triste posible. Porque, al parecer, ese éxito que tanto anhelan los artistas, no le ha producido ninguna felicidad a Allison. Pero ojo, que no estamos hablando del disco perfecto para cortarse las venas, porque, a pesar de que sus letras son mayormente tristes, la norteamericana sabe darles un toque pop y esperanzador en muchas ocasiones. Es el caso de “Bones”, donde nos lleva directamente a los noventa y no se corta un pelo a la hora de darle distorsión a las guitarras. O esa pequeña joya llamada “Shotgun”, en la que se saca de la manga uno de los estribillos del año. Además de “Don’t Ask Me”, que casi parece una canción de los Hole más pop.

Lo que sí se puede apreciar en este trabajo, es que ha endurecido y ensuciado un poco su sonido. Incluso en algunos temas más reposados, como en esa oscura y densa “Darkness Forever”. O en un tema como “Following Eyes”, que, si no fuera por ese estribillo tan pop que entra de repente, podría meterse del carro del post-punk. Pero la mayor sorpresa del álbum llega con “Unholy Affiction”, uno de esos momentos electrónicos que hay en el disco. Porque, en lugar de irse hacia lo fácil, se mete de lleno en un trip-hop de lo más sombrío. Y hay que reconocer que funciona muy bien. Como también lo hace esa “newdemo”, en la que los teclados le van comiendo protagonismo a la guitarra acústica. La cual aparece de nuevo en “Still”, el desnudo y bonito tema con el que cierra el álbum.