8.0
Score

Final Verdict

‘Valentine’ es un trabajo directo, desgarrador y sincero, que confirma a Snail Mail como una de las grandes artistas de la actualidad.

Son muchos los casos en los que una repentina fama ha dejado jodido/a una artista. Uno de los últimos es el de Lindsey Jordan, que, tras publicar el álbum de debut de Snail Mail con apenas 18 años, vio cómo se convertía en un referente para muchos adolescentes de su país. Una presión que la llevó a la clínica de rehabilitación para curarse de su adicción al alcohol. Lo bueno es que allí puso las cosas en orden y escribió los bocetos de lo que serían las canciones de su segundo trabajo. Unos temas que terminó en casa de sus padres, que fue donde pasó el confinamiento, y que nos muestran que el talento que mostró en su debut no era cosa de un día. 

Valentine’ es un disco que gira en torno a las relaciones amorosas. Además, en todas sus fases. Aunque sí es cierto que se adentra más en las que no funcionan. Incluso dedica una bonita balada como “Light Blue” a una antigua novia. Y, por supuesto, también aparecen pequeñas alusiones a ese refugio que tenía en el alcohol cuando las cosas no le funcionaban -en la estupenda “Headlock” nos cuenta que se emborracha para olvidar a una ex -. Una temática con la que consigue temas desgarradores. Como esa cinematográfica “Mia” final, en la que su voz se deja llevar por la tristeza de la ruptura y canta eso de “Mia, i’m still yours”. 

A pesar de su temática mayormente triste, estamos ante un trabajo más directo que su predecesor. No obstante, reconoce que le costó que llegara a los 30 minutos, que es algo así como lo minino que tiene que durar un disco. Y es que, aparte de ir al grano en cada canción, también mete nuevos elementos en su música. Ahí está ese teclado que arropa las potentes guitarras de “Valentine”. O el lado más electrónico con el que cuenta “Ben Franklin”. Incluso se atreve a jugar con unas guitarras un tanto funk que le llevan a crear un estupendo tema de soft-rock como “Forever (Sailling)”. Aunque no hay que olvidar que lo suyo es el indie-rock, y aquí también nos deja unas cuantas canciones notables en ese estilo, como es el caso de “Madonna”, “Glory” y “Automate”.