Sir Was «Holding On To A Dream» (Memphis Industries 2019)

A Joel Wästberg (sir Was) le costó bastante decidirse a hacer pública la música que elaboraba a solas en casa con su ordenador. El hecho de que una discográfica pudiese llegar a interesarse en publicar «sus cosas» ya le era bastante ajeno e increíble, pero lo que jamás se le hubiese pasado por la mente era que su disco de debut (Digging a Tunnel, 2017) fuera a convertirse en un trabajo de culto que le hiciera asomar la cabeza más allá de su cuarto, y más allá de su Gotemburgo natal, para recoger los frutos del interés generado en la escena internacional.

Su batido DIY de psicodelia, hip-hop, soul y folktronica tocó la tecla adecuada en el público, por lo que no es de extrañar que, para su «difícil segundo disco» haya decidirse arriesgar poco y  agarrarse a su sueño, tal y como sugiere el título.

Tenemos, por tanto, más de lo mismo, pero debidamente pulido y amplificado. Para empezar, las condiciones de grabación han mejorado mucho. Wästberg ha adquirido equipo más profesional y ya graba en un cuarto totalmente aislado e insonorizado, lo que supone un cambio respecto a su lucha amable contra los ruidos exteriores que se llegaron a colar con cierto encanto en su trabajo anterior. Esto nos recuerda un poco a lo que pasó entre aquel celebrado estreno discográfico de El Guincho (Alegranza, 2007) y todo lo que el canario publicó después, cuando nos dimos cuenta que aquel lo-fi no era fruto de una estudiada estrategia sonora, sino de la falta de medios. De la misma manera, ahora comprobamos que Wästberg parece ser amigo del sonido pulcro y elaborado, por mucho que muchos de sus ritmos nos remitan al hip-hop de la vieja escuela. 

Por suerte, esto no ha matado el encanto de su propuesta, sobre todo porque algunas de sus nuevas canciones se benefician de la sofisticación sonora y de una crecida ambición como compositor (The Sun Will Shine es especialmente exitosa en ese aspecto). 

El sueño de Wästberg incluía reunir el valor suficiente para por fin pedirle a su colega y compatriota, la estelar Yukimi Nagano (Little Dragon), que colaborase en una de sus canciones. Deployed es el resultado de esa unión y otro de los indudables puntos fuertes del disco.

Tan sólo la recta final resulta ligeramente decepcionante, con un par de canciones seguidas en las que «ensoñación» se confunde con «aburrimiento» y donde hasta los efectos aplicados a propia voz de Wästberg dan la sensación de que alguien se estuvo durmiendo durante el proceso.

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