Si metemos en una batidora a The B-52’s, los The Cure de ‘10:15 Saturday Night’ y The Slits, tenemos “The Official Body”, el deslumbrante tercer trabajo de Shopping. Esta joven banda con miembros de Glasgow y Londres, ha recuperado el post-punk de una manera excepcional, dándole frescura, e incorporando sonidos más festivos y limpios. El resultado es brillante, y de lo más adictivo.

Grabado en apenas diez días, y con Edwyn Collins a los mandos, “The Official Body” es un disco urgente, en el que apenas levantan el pie del acelerador. Además, se han quitado parte de la suciedad que tenían sus dos primeros trabajos. Aunque eso sí, las señas de identidad que llevan mostrando desde el principio de su carrera, siguen ahí. Es decir, que su fórmula, basada en un bajo agudo a más no poder, y una guitarra cristalina, la cual parece que casi se va a romper, sigue siendo la misma. Lo bueno es que ahora se aprecia más, y se fusiona con un lado bailable de lo más delicioso.

La comparación con The B-52’s no es nada gratuita. Ya no solo por esa urgencia que presentan algunas de las canciones del disco, también por el componente queer que tienen algunas de ellas. Es el caso de ‘Suddenly Gone’, en la que Rachel Aggs canta sobre lo que es sentirse infravalorada por ser una artista gay y de color. O ‘Wild Child’, en la que reflexiona sobre lo importante que es ser libre y tener un espíritu anárquico en el mundo homosexual. Pero también saben divertirse, como bien muestran en ‘The Hype’, un single redondo, en el que animan a su público a no quedarse estancado esperando el cambio de su vida. Y lo hacen en un tono festivo, tanto en el vídeo, en el que los podemos ver en una fiesta en una piscina, como en la canción, que, como bien dicen ellos mismos “It’s a Party Song”.

La incorporación de elementos electrónicos es otra de las novedades de este trabajo. Son pequeñas pinceladas (un teclado por aquí, una caja de ritmos por allá), pero en un trabajo con una instrumentación tan básica, se notan. Sobre todo, porque se salen del guión del resto del álbum, como bien se aprecia en la oscura ‘Discover’ y en toque dance de ‘New Values’, que cuenta con uno de los mejores estribillos del disco.

En definitiva, estamos ante media hora de música que se pasa volando, y que engancha a la primera escucha.