En She Dies Tomorrow, la guionista y directora Amy Seimetz consigue un cruce afortunado entre el cine indie y el de terror. Como actriz, participó en varias cintas mumblecore Alexander the Last (2009)- pero también en películas de terror como Una manera horrible de morir (2010), dirigida por Adam Wingard, que aparece aquí en un pequeño papel, o incluso en superproducciones del fantástico como Alien: Covenant (2017) o en la serie Stranger Things. Así, She Dies Tomorrow comienza como un pedante ejercicio de cine de autor, que explora la depresión en el personaje de Amy (Kate Lyn Sheil), quien sufre por lo que parece una ruptura sentimental. En este primer tramo, acompañado por la machacona repetición del Requiem de Mozart, la primera impresión que tenemos de la película puede engañarnos. Entonces aparece Jane, interpretada por Jane Adams -la recordaréis de Happiness (1998) de Todd Solondz– y el film muta hacia una comedia -de humor negro- existencialista que se reparte entre varios personajes, interpretados por actores y actrices como Chris MessinaJosh Lucas y Michelle Rodríguez

Seimetz cita a Albert Camus porque se plantea en su película el mismo dilema que el escritor nacido en Argelia ¿Vale la pena vivir sabiendo que vamos a morir? Para Camus, la toma de conciencia sobre nuestra mortalidad, el entender que la existencia es finita y que no habrá una trascendencia del alma, es equivalente a despertar de un sueño. A desconectarse de Matrix. La mayoría de las personas viven como si no supieran que van a morir -y se dedican a hablar de sexo entre delfines- pero cuando descubrimos que nuestros días están contados, que mañana moriremos, ya no podremos volver al feliz estado anterior de ignorancia e inocencia. Y lo que plantea She Dies Tomorrow es que ese despertar del que habla Camus puede ser contagioso -me viene a la mente un vídeoclip de Radiohead, del tema Just ¿Lo recordáis? -. Seimetz habla de estos temas desde la comedia, pero también utilizando recursos del cine de terror, como una inquietante banda sonora, y sobre todo llevando a sus personajes a las zonas más oscuras, a los peores miedos, del ser humano.