Shamir, ‘Shamir’ (Autoeditado, 2020)

Segundo disco en 2020 para Shamir

Seguro que muchos de vosotros y vosotras ya estáis un poco hartos de los discos creados durante la cuarentena, pero lo cierto es que ha sido la única vía de escape para muchos artistas. Eso sí, no para Shamir, que lleva años haciendo los discos en su casa, y claro, su último trabajo no iba a ser una excepción. La comodidad que ofrece su hogar de Filadelfia le viene muy bien a su proyecto, y ya lleva unos cuantos trabajos en los que no necesita a nadie para sacarlos adelante. De hecho, estamos ante su segundo álbum de 2020.  

Lo de que estemos ante un trabajo homónimo no es casual. Hace tiempo que Shamir dejo ese pop electrónico y bailable con el que tanto éxito obtuvo, para embarcarse en un indie-rock lleno de suciedad. Un cambio que descolocó un poco en un principio, pero al que nos fuimos acostumbrando. Y ahora que ya lo habíamos hecho, cambia un poco de rumbo. No ha dejado la música de guitarras, pero sí estamos ante un trabajo algo más sintético, mucho más pop, y un con un sonido más claro y brillante. De ahí que sea una nueva reinvención de su carrera.  

Shamir, que se define como una persona negra, queer y no binaria, sabe cómo jugar con el pop y llevarlo a su terreno –menciona a Gwen Stafani como una de las grandes influencias del disco-. Lo demuestra nada más empezar el disco, con esa pequeña joya llamada “On My Own”. Una canción donde los sintetizadores y las guitarras se fusionan, logrando dar con la combinación perfecta para convertir el tema en un hit instantáneo, y en lo mejor del disco. Pero no baja la guardia, porque cortes como “Running” y “Pretty When I’m Sad”, casi están al mismo nivel. Y ojo, que es capaz de meterse en un berenjenal como “Other Side”, donde aparecen sonidos fronterizos, con banjo incluido, y salir ganando la partida.  

No sería justo decir que ha dejado del todo de lado las guitarras más crudas. De hecho, ocupan una parte importante del disco, pero ahora también comparten protagonismo con un sonido más pop. Así, en “Paranoia“, se saca de la manga un riff casi heavy, pero altamente melódico. Y lo hace para hablar de su bipolaridad -”Paranoia seems to be my very best friend”-. O esa maravilla de himno de indie-rock que es “Diet”. Pero ojo, porque tampoco se olvida de su lado más lo-fi, el cual aparece en “I Wonder”, una pausada explosión de guitarras y cajas de ritmos, en la que se acerca a los primeros TV On The Radio.  

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