7.9
Score

Final Verdict

Shamir sigue desplegando todo su talento en 'Heterosexuality', un estupendo trabajo lleno de canciones sinceras, emotivas, y muy directas.

Shamir renació con su anterior trabajo. Aquel álbum homónimo de 2020 supuso una ruptura con una época lo-fi en la que sacaba discos como churros y se dejaba llevar por unas guitarras crudas y distorsionadas que nada tenían que ver con el pop bailable del inicio de su carrera. Pero es que su vida tampoco era la misma. Toda la atención de los medios que supuso el hecho de ser una persona no binaria hizo que rompiera con esa parte de su vida y que en su cabeza aparecieran unos monstruos que no ha sido capaz de quitarse hasta ahora. Así que se podría decir que su nuevo álbum es la consolidación de su renacimiento.

Heterosexuality’ es un disco en el que no se corta un pelo a la hora de abordar los temas que más le interesan. Y ahí está en primer plano la vida de las personas LGTBI+. Solo hay que escuchar “Gay Agenda”, el tema que lo abre. Una canción en la que trata la manipulación que hacen los políticos de derechas, los cuales venden unos falsos privilegios de las personas LGTBI+ para azuzar a sus votantes homófobos – ¿os suena de algo? -. Y lo hace volviendo un poco a la suciedad de sus últimos trabajos, aunque de una forma mucho más melódica y electrónica. Algo que también hace en “Abomination”, donde le da la vuelta al insulto y se hace con un corte de lo más potente.

A pesar de la crudeza con la que Shamir abre el álbum, buena parte del mismo tira hacia otros caminos. De hecho, hay bastantes temas que suenan de lo más directos. Es el caso de “Stability”, en la que se va hacia un synth-pop bailongo de lo más melancólico. O de “Caught Up”, el que es el hit en potencia del disco, y todo un himno pop con un estribillo de lo más pegadizo. Además de una delicia de guitarra que es puro New Order. Y si nos vamos a “Marriage”, nos encontramos con una estupenda canción cargada de ritmos de baile de lo más retro.

Shamir da en la diana Incluso en los momentos más sosegados. Ahí está la emocionante “Cisgender”, en la que habla de esa hartura que supone explicar todo el rato lo que es ser una persona binaria.  Pero también tiene bastante pegada un tema como “Reproductive”. En parte, gracias a esas guitarras que tratan de entrar con fuerza en toda la canción y que terminan haciéndolo en su bonito final. Aunque eso sí, para cerrar, sorprende con “Nuclear”, en la que renuncia a la distorsión y la electrónica para irse hacia un sonido de lo más clásico. Y hay que decir que con bastante acierto.