Bergman y sus mujeres

En 1973, Ingmar Bergman paralizó Suecia con la emisión de Secretos de un matrimonio, una miniserie para televisión que en el resto del mundo se vería gracias a un montaje reducido para cines. En ella, el autor de El séptimo sello (1957) y Persona (1966) condensaba una de las grandes preocupaciones de su cine: las relaciones de pareja -en Indienauta encontraréis un artículo que repasa las principales películas de Bergman sobre el tema-. Hasta entonces, el sueco había tocado el asunto en sus películas, pero quizás nunca como el foco argumental principal y sin añadidos, de una forma tan directa y desnuda. En la miniserie, Bergman propone un ejercicio casi teatral en el que dos personajes principales, que son marido y mujer, se enfrentan en intensos diálogos durante diferentes momentos de una relación. Entonces fueron la gran Liv Ullman -que en la vida real fue pareja de Bergman- y Erland Josephson, amigo y actor que fue el álter ego del director en la última etapa de su filmografía. Conviene señalar que Bergman, en su vida real, vivió turbulentas relaciones sentimentales -estuvo casado 5 veces, además de tener varias parejas y 9 hijos- y Secretos de un matrimonio fue tan solo una de sus muchas obras en las que intentaba expiriar un sentimiento de culpa al no sentirse buen marido ni buen padre. 

Puestos en antecedentes, Hagai Levi -creador de En terapia y The Affair– adapta la famosa serie de Bergman a 2021. ¿Y cómo lo hace? Con una decisión de partida muy interesante: intercambiando los papeles de marido y mujer. Así, Jessica Chastain interpreta el papel al que dio vida Josephson y Oscar Isaac hace lo propio con el rol de Ullman. Una jugada que refleja bien cómo han cambiado los roles de género. Afortunadamente, actualmente no resulta chocante ver a un hombre llevando el peso de la crianza de los hijos, y que una mujer perciba más dinero que su marido y tenga más éxito profesional -a pesar de la brecha salarial- no resulta inconcebible. Este intercambio de roles provoca que, aunque este remake se mantenga bastante fiel al argumento original, prácticamente todo cambia. El espíritu de esta ficción -disponible en HBO España- sigue intacto, proponiendo interrogantes sobre la viabilidad real de la pareja monogámica como forma de vida, llegando a la conclusión de que la infidelidad es prácticamente inevitable. Hay además una reflexión sobre la familia y cómo esta puede entrar en conflicto directo con las aspiraciones de cada miembro de la pareja ¿Es posible ser feliz y realizarse? ¿Es necesario escapar para ser libre? ¿Hay que sacrificarse como individuo para ser un buen padre? Todas esas preguntas no necesariamente encuentran respuestas en la serie, porque nadie las tiene. 

El texto de Bergman -que luego se convirtió en un texto teatral de éxito- se mantiene en la serie de 2021 tan pertinente como oportuno, no ha perdido vigencia. Pero hay que añadir a ello cómo el mencionado cambio de roles afecta a los personajes: ¿Puede una madre separarse de sus hijos con la misma facilidad con la que lo hacía un hombre en los años setenta? ¿Y cuál es el nuevo rol del marido cuando, a pesar de mantener una relación igualitaria con su pareja, se ve engañado y abandonado? No hace falta decir que tanto Jessica Chastain como Oscar Isaac, estupendos actores, brillan en unas interpretaciones intensas y emocionantes. La moraleja de la historia, espero que no sea un spoiler, es que el matrimonio y la familia, son una cosa, y la pareja, y el amor, pueden ser, perfectamente, otra bien distinta.