Falta una semana para Sant Jordi 2024, así que llega la hora de nuestro habitual «Especial» para el Día del Libro. Dado el número de lecturas propuestas, las hemos dividido en dos entregas. Esta primera dedicada a la música y el cómic, a la que seguirá una segunda centrada en los títulos de ficción y no ficción, siempre con la voluntad de ofrecer recomendaciones para todo tipo de lector. Sin más dilación, ¡vamos a ello! 

MÚSICA (por Raül Jiménez)

De su puño y letra, Amy Winehouse (Libros del Kultrum, 2024)
Como mandan los cánones, arrancamos el «Especial» con los títulos musicales. Concretamente, con el que sin duda es el libro-regalo infalible del lote, gracias a una edición espectacular «marca de la casa» Kultrum. Coincidiendo con el estreno del biopic Back to Black, De su puño y letra es un volumen tan lujoso como relevante. Porque cuenta con gran cantidad de material inédito, de un cariz refrescantemente íntimo para una artista cuya vida fue tan expuesta, y explotada, por los medios amarillistas. Diarios, letras manuscritas, poemas, cartas, dibujos, junto a numerosas fotos del archivo familiar, hilvanados en una obra que, además de su truncada carrera y legado, recorre su infancia y adolescencia. Gestada por sus padres, Janis y Mitch, y con fines benéficos, el volumen no pretende, ni por asomo, ser una biografía al uso. Aquí no hay lugar para análisis musicales ni, afortunadamente, pasajes escabrosos. No obstante, sí deviene una valiosa aportación en ese necesario intento de humanizar a Amy Winehouse. Acercándonos a la joven real: emotiva, asertiva y efervescente. Más allá de la excéntrica cantante —excesivos zapatos, admitámoslo— caída presa de sus adicciones, a la que entonces sí, mitificamos. Hermoso, sentido homenaje. 

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Fenómeno Taylor Swift, Yeray S. Iborra (Sílex, 2024)
Quien escribe es uno de esos que «no pilla» el fenómeno Taylor Swift. Se ha intentado, porque la reina mundial del pop ha colaborado con mis queridos The National y se las ha apañado —bravo por ello— para mosquear a los trumpistas, asustados ante su potencial influencia electoral. Pero no hay manera, firmaría cada palabra del párrafo inicial de la contracubierta del libro de Yeray S. Iborra. Precisamente por eso, esta sucinta obra resulta interesante. Desde un punto de partida similar, entre el desconcierto y el sano cuestionamiento de uno mismo —factor expandible a una profesión en quiebra, el periodismo musical—, el autor traza una suerte de «guía de aproximación» a la diva. En las antípodas de un ensayo con ínfulas, Iborra apela a su propia experiencia —además de gacetillero es profe de secundaria— y la curiosidad en su investigación para abordar un «cómo hemos llegado aquí» que se disfruta por su sencillez y claridad… Apuntando de paso el que podría ser el zeitgeist de la época. Donde todo es cultura pop, bastante inocua y artificial, una figura más cercana y auténtica que la media —al menos, en apariencia—, capaz de verbalizar sus puntos de vista —su relación con la industria es empoderamiento real— ha logrado ser la artista catch-all, transversalizando a un público masivo y fiel. 

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Royalties de ultratumba, Eamonn Forde (Liburuak, 2024)
En muy poco tiempo, Liburuak se ha erigido en editorial de referencia si hablamos de lecturas musicales en nuestro país. Y es que, no contentos con relevantes biografías, llevan un par de títulos tan pioneros como necesarios. Tras Bodies, sobre la salud mental en la industria, ahora llega este Royalties de ultratumba, abordando los aspectos legales del negocio… cuando el artista fallece. Son más de setecientas páginas, por lo que no estamos ante una obra para pusilánimes. Pero cada una de ellas vale la pena —excepto las de los hologramas, pura basura turbocapitalista y de ahí no me bajo— y, el apabullante resultado global es el de estar frente a un valioso manual práctico, armado a través de infinidad de ejemplos —de Elvis a Jeff Buckley, de Michael Jackson a Curtis Mayfield—, sobre el lado menos glamuroso del sector. El papel de las discográficas y el de los gestores del patrimonio. Ambos, teóricos custodios del legado del músico… y mucho dinero que generar y administrar. Batallas legales por doquier. Testamentos. Estrategias comerciales abusivas versus mantener vivo el nombre del artista e, incluso, proporcionarle un estatus que no tuvo en vida —paradigmáticos Nick Drake y Eva Cassidy—. Derechos de autor. De publicación. Imagen. Reversión. Gestión de la fama y el escándalo. En definitiva, el artista como «persona y producto»… Vivo y, también, muerto. 

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Mundo turbio, Fernando Alfaro (Contra, 2024)
Cierro el apartado musical del «Especial» con un título cuya inclusión bien podría discutirse. Y que, en realidad, son dos obras en una, como reza el subtítulo. Una novela y todas las canciones que la han generado, aunque la primera puede leerse de forma independiente, al margen de la banda sonora. Aunque, a mi entender, resulta mucho más sugerente su combinación. Eso sí, lo indiscutible es que el autor de ambas es la misma figura del indie nacional, Fernando Alfaro, líder fundador de Surfin’ Bichos y Chucho, y excelso narrador de lo «cruento y fugaz». Algo que en Mundo Turbio, la novela, adquiere una dimensión célinesca, un Viaje al fin de la noche, o sea hacia ninguna parte, en versión España rural, con muchos despojos humanos, adicciones, cárcel, y existencias abocadas al retrete. Singularmente su protagonista, Ángel Turbio, trasunto del propio artista. Un kamikaze con querencia por el desastre metido en una espiral vertiginosa —premura en sintonía con la prosa— de descenso a los infiernos. Aunque más que la historia en sí, lo que en mi opinión destaca es la mirada, la imaginería de Alfaro. Realismo sucio y brutal salpicado de puntos de fuga entre lo insólito y lo pseudo-místico. Un espacio habitado por un cancionero de fuste… Y, ahora también, una novela. 

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CÓMIC (por Miquel Queralt

Madonas y putas, Nine Antico (Garbuix Books, 2024)
Tres mujeres, tres nombres de santas, tres destinos trágicos. Tres historias que guardan una correlación. La autora francesa Nine Antico (1981), ilustradora y guionista, de origen italiano, traza en esta obra, de aires góticos, la pesada carga de la ignominia. La indulgencia y la impunidad, ejercidas por el patriarcado, son factores sangrantes a la hora de determinar el destino de tres mujeres en la Italia del siglo XX. Madonas y putas , 2024 (Madones et putains, 2023; con traducción de Regina López Muñoz) plantea la existencia de Ágata, Lucía y Rosalía, que, en permanente conflicto vital, están obligadas a reprimir sus deseos. Las viñetas muestran los hechos en blanco negro, que cobran un cierto aire punk, cuando la dibujante hace uso del rojo. El deseo, el feminismo y la maldad, con un sustrato de rabia y denuncia, dominan en Madonas y putas. Respecto a su trabajo, la autora ha indicado que «siempre se ha juzgado a las mujeres a través del tema de la sexualidad. La virginidad es el valor absoluto para las mujeres. Pero santificadas o desterradas soportan la misma violencia». La obra ha sido distinguida con el Gran Premio Artémisia 2024 al mejor cómic creado por una mujer. 

Alison, Lizzy Stewart (Errata Naturae, 2024)
En esta novela gráfica hay dos relatos concatenados. Uno es el paso del tiempo y el alcance de la madurez. Y el otro, la carga emocional que destila el relato. Todo ello alcanza a Alison Potter. La protagonista hace su travesía del desierto en lo anímico, lo afectivo, lo sexual y lo laboral. Y entrados los cuarenta años consigue brillar como pintora en el Londres de los años 90. Para que todo ello pase, la historietista se instala en un relato universal. Sin estridencias. El subtexto viene determinado por la técnica del scrapbook —una suerte de álbum de recortes notablemente dibujados—; que sirve para separar escenas o grupos de viñetas. En Alison (2023/2022) que este año llega a su segunda edición, contagia sencillez, cercanía y fineza. El cómic traslada una agradable sensación de que querer es poder. En su tercer trabajo, Lizzy Stewart, tal vez, habla de sí misma. Versa el discurso narrativo en la inocencia de Alison al verse casada, con solo veinte años, con un buen hombre, que es aburrido. Un buen día, en medio de un enamoramiento súbito, decide dejar su pueblo costero e irse al Londres prendada por un hombre maduro, Patrick Kerr, cuya meta es ser un pintor de renombre. Prototipo de una indulgencia que irrita en silencio a la joven dibujante, Alison es mucho más que un viaje alentador. Es un relato de vida, hecho desde la imaginación y el corazón de una historietista que sabe de qué pasta están hechas las mujeres silenciosas que no necesitan alzar la voz para realizarse. 

El abismo del olvido, Paco Roca y Rodrigo Terrassa (Astiberri, 2024)
Uno de los mejores cómics de los últimos años, que alcanza su cuarta edición, presentado en un formato apaisado, como el de los antiguos tebeos, si no extraño cuando menos sorprendente. Un cómic reparador. No es el primer historietista —Carlos Giménez en la memoria—, ni será el último en atender la desazón que crea la clase política; unos por negar la mayor —la del olvido de muchas víctimas de un conflicto armado (1936-39)—; y otros por no saber gestionar con seriedad, celeridad la memoria histórica de este país. A partir de un incesante trabajo documental del periodista Rodrigo Terrassa, el guion, los dibujos y el color de Paco Roca denuncian en El abismo del olvido (2023), el conmovedor caso de las fosas del cementerio valenciano de Paterna. El 14 de septiembre de 1940, después de una caricatura de juicio, Pepe Celda fue fusilado, junto a otros once hombres. Su hija Pepica, que tenía ocho años cuando la llevaron a despedirse de su padre; prometió a su madre darle cumplido enterramiento. El laberinto administrativo actual, en estos asuntos, se muestra tibio, no la ayudó. En paralelo, los autores reconstruyen la vida de Leoncio Badía, un joven maestro republicano, condenado y relegado a trabajar de sepulturero entre 1939 y 1945. Perdió el empleo cuando se descubrió que ayudaba a muchas mujeres viudas, madres y hermanas a enterrar mejor a sus familiares. La congoja continua con fosas localizadas y los deudos esperando dar una sepultura digna a sus muertos. 

Mafalda. Totes les tires, Quino (Lumen, 2024) 
Para celebrar el 60 aniversario de su aparición, la editorial anuncia que por primera vez se publican en catalán y en un solo volumen las tiras de Mafalda, del simpar Joaquín Lavado (1932-2020). Tras diez años de historietas, el dibujante más conocido como Quino se retiró de las mesas de dibujo. Mafalda, con sus estáticos 6 años, debutó en el semanario argentino Primera Plana en 1964, y en 1973 dejó de detestar la sopa. Había nacido un ícono de las historietas y un referente social. El humorista gráfico supo entrever flaquezas, desvaríos, excentricidades y, también, el bienestar de la clase media de su país. Las historietas se han editado en más de 30 idiomas.  Algunas de las frases de Quino han encontrado encaje en el lenguaje cotidiano. En un momento de agobio, quien aprecie a Mafalda y su entorno, habrá exclamado: «¡Paren el mundo, que me bajo!». Otras perlas de una mente analítica son: «El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta»; «No ando despeinada, sino que mis cabellos tienen libertad de expresión” o «Y estos derechos… a respetarlos, ¿eh? ¡No vaya a pasar como con los diez mandamientos!». Quino y Mafalda llegaron a este país de la mano de Lumen, en 1970. Ante el candor ácido de Mafalda se ha dicho que esa niña inmortal es más humana que muchos humanos. 

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Merel, Clara Lodewick (Garbuix Books, 2024)
Este es un tebeo costumbrista de baja combustión, lleno de buenas intenciones y segundas oportunidades, cuya trama se desenvuelve en un pueblo de Flandes, un universo no hermético, pero sí cerrado. Es la historia que ha escogido Clara Lodewick (Bruselas, 1996) para su debut. Una temática en la que sentirse segura. Y lo está, pues mediante una narrativa clara, tan amable como efectiva, muy en línea de la tradición franco-belga de la historieta. Las viñetas muestran las emociones que sirven para comprender a la multiplicidad de personajes, niños y adultos, pues entre todos se construye un microcosmos sugerente y completo, mediante unos colores directos.  Sus dibujos se impregnan de calma, espacio y apacibilidad, hay estima y respeto. Esas son las claves de la historietista. Merel (2024/2022; con traducción de Núria Molines) es el nombre de la protagonista, una mujer que vive en su granja con patos; también, escribe las crónicas de fútbol del diario local. Pasa de los cuarenta y no tiene hijos. Sabe cuáles son sus valores y las batallas que debe librar. Las dotes de observación de Clara Lodewick desprenden verosimilitud, al tiempo, que supone una nueva voz personal y creíble, en esta cuidada edición en rústica con solapas. 

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Bárbara, Osamu Tezuka (Planeta Cómic, 2024)
En la década de 1970, en Japón, una leyenda de los tebeos, como Osamu Tezuka (1928-1989), transitaba por un cierto período de confusión creativa, en que no falta ambigüedad, musas, componentes fantásticos o fatalismo. El historietista se interesa mucho por el contexto hasta el vestuario y estilismo, que dicen mucho de los personajes. La chica que da nombre a la obra, Bárbara, es una joven peculiar. El espíritu vaporoso de Bárbara es un elemento canalizador de emociones, la inspiración y soporte del escritor Yôsuke Mikura, que empieza a despuntar, que topa con la joven, que vive en la calle y da señales de padecer alcoholismo. En realidad es una musa que recita poesía francesa. Esta compleja ambigüedad también afecta al mismo autor, pues la historia sufre ciertos baches narrativos. Editado originalmente en 1973 y, en castellano, en 2016, una época en la que se publicaron algunos de los seinen de Osamu Tezuka. La actual edición, remozada en un solo volumen y en un nuevo formato de 150 x 230 cm., de cartoné en tapa dura, acrecienta la «Biblioteca» Tezuka de la editorial. 

Vértigo en Groenlandia, Hervé Tanquerelle (Sapristi, 2024) 
La aventuras de camino a Groenlandia rezuman un sabor que remite a los tebeos de aventuras de siempre. Los amantes de la línea clara encontrarán una golosina gráfica. Georges Benoit-Jean es dibujante de cómics, que es un torpe de manual y está en crisis creativa. El inquieto Jørn Freuchen, un escritor de libros de viaje, lo convence para sumarse a una expedición científica, en un largo viaje en barco a la gran isla blanca, la más grande del mundo. Pero, el danés tiene otro objetivo que persigue con ahínco. El ilustrador supera la reticencia y acepta. A pesar de su tembloroso vértigo, pasa de la incertidumbre al deseo de llegar hasta el final del trayecto. La trama derrama emoción, bonhomía y humor a borbotones. El historietista Hervé Tanquerelle (1972) en Vértigo en Groenlandia, (Groenland Vertigo, 2024; traducción de Carlos Mayor Ortega) se muestra consistente y resolutivo para contar historias atractivas y visualmente potente y valerse del ecologismo como mensaje transformador, en una edición de calidad. 

Herba, Keum Suk Gendry-Kim (Reservoir Books, 2024) 
La laureada autora surcoreana ha vivido muchos años en Francia – cuya cultura del cómic ha influido en su obra–, siendo Hierba (2017) su primer cómic en coreano; el que mayor proyección internacional le ha ofrecido. La versión en castellano llegó en 2022 y ahora, en catalán, con traducción de Yasmine Bonjoch Luna, ambas en Reservoir Books. La novela gráfica es la historia real de una superviviente. La anciana Lee Ok-Sun rememora que era una joven coreana durante la Segunda guerra sino-japonesa, y que fue explotada como «mujer de consuelo».  En las «casas de consuelo» se operaba con esclavas sexuales en beneficio del ejército imperial japonés. Muchas de ellas eran de Corea, que entonces dependía de Japón, en su ánimo expansionista. Aquellas vivencias han esquivado el olvido gracias a Keum Suk Gendry-Kim (1971), que en el cómic nos cuenta una historia de dolor, humillación y supervivencia, en algo similar a un campo de concentración, que duró tres años. La ilustradora trata con delicadeza el tormento existencial de la protagonista. La naturaleza supone para Lee Ok-Sun un escenario de esperanza que emerge en el relato, reflejado en el paso de las estaciones, el cielo, las nubes, las estrellas y el viento, incluso en el título del libro. Por ello, la autora asiática trata la vulnerabilidad con respeto renunciando a mostrar la brutalidad. En definitiva, un cómic necesario. A día de hoy, sigue siendo un episodio deleznable del siglo XX, en que Japón sigue mirando hacia otro lado.

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No os vayáis muy lejos, ¡en breve la segunda parte con más recomendaciones!