7.9
Score

Final Verdict

Saint Etienne han creado un disco que va más allá de las canciones y que se disfruta al máximo escuchándolo del tirón. Un bonito y reposado collage sonoro en el que, gracias a los samplers, todo encaja a la perfección.

Un álbum conceptual sobre el optimismo, la nostalgia, y el final de los noventa”. De esta forma describen Saint Etienne ‘I’ve Been Trying To Tell You’, el que es su décimo trabajo. La banda de Londres recuerda así esa época en la que muy pocos tenían acceso a internet, y en la que se vivía en una burbuja económica y social que luego terminó explotando. Y lo hace buceando en buena parte de la música comercial de esos años, y llenando sus canciones de samplers nada evidentes. Algo que hace que estemos ante un álbum un tanto extraño, pero también muy atrayente. 

I’ve Been Trying To Tell You’ es un disco que representa el sonido más experimental y menos pop de la banda -la voz de Sarah Cracknell apenas aparece en un pocos momentos-. Quizá, porque debido a la pandemia, cada uno de sus tres miembros han compuesto sus partes correspondientes en sus respectivas casas. Lo que hace que estemos ante una especie de collage sonoro en el que todo encaja. Porque sí, aunque no tiene temas muy directos, es un trabajo que se escucha del tirón como suma facilidad. 

El disco se abre con “Music Again”, un tema basado en un sampler de guitarra de la banda británica de R&B Honeyz. En ella emplean un tono sosegado, como en casi todo el álbum, mientras que Cracknell apenas susurra un par de frases. Algo que, también, es la tónica en el resto del álbum. Porque, por ejemplo, en un tema como “Pond House”, podríamos pensar que es ella la que canta, pero no, es un cachito de una vieja canción de Natalie Imbruglia. Y hay que reconocer que les ha quedado estupenda. 

Una de las grandes bazas de este trabajo es su coherencia. Lo que no significa que estemos ante un disco plano y repetitivo. Todo lo contrario: es un tanto variado. Son capaces de entregar una oscura de canción de trip-hop como “Fonteyn” con la ayuda de un sampler de Lighthouse Family; de hacer un par de bonitos temas de electrónica ambiental como “Little K” y “Blue Kite”, o de irse hacia un pop sofisticado en “Penlop” -ojo con el sampler de “Joy” de The Lightning Seeds-. Pero todas tienen ese punto de melancolía que hace que encajen a la perfección y formen un conjunto de lo más sólido.