8.0
Score

Final Verdict

Romy da en el clavo debutando con un disco en el que se va a la música de baile más emocionante. Un trabajo lleno de grandes canciones que te harán bailar con un par de lagrimillas en los ojos.

«Es un álbum que trata sobre el amor, el duelo, las relaciones, la identidad y la sexualidad. Una carta de amor a los clubes queer donde encontré comunidad y conexión«. Con estas palabras describe RomyMid Air’, el que es su primer trabajo en solitario. En estos últimos años, la guitarrista de The xx ha recuperado su pasión por la música de baile, esa que, con apenas 16 años, la llevó a pinchar en los clubs queer de Londres. Y todo debido, en parte, a la pandemia, ya que, el hecho de no poder salir bailar, hizo que se acordara más de esa época. Así que nada mejor que crear tu propia música dance para quitarte un poco el mono.

Aunque ha sido la última de los miembros de The xx en publicar su debut en solitario, Romy ya lleva unos cuantos años componiendo, en un principio, para otros artistas (Dua Lipa o King Princess), y más tarde, para ella misma. Unos años en los que ha cogido confianza para hacer unas letras personales que hablan de su orientación sexual sin tapujos, y del amor que siente por la que es su esposa. Pero también de la perdida, algo de lo que, por desgracia, le toca de cerca, ya que con 21 años ya había perdido a sus padres. Y como acompañamiento musical, nada mejor que una electrónica emocionante y eufórica que te hace bailar con el corazón en un puño. «Música emocional para bailar«, como la llama la propia Romy.

No es fácil hacer algo interesante fijándose en una música con tan poca credibilidad como es el trance más pop de finales de los noventa y principio de los 2000. Aquellas canciones llenas de sintetizadores chirriantes, ritmos acelerados, y letras, en su gran mayoría, sonrojantes, ha sido una de las grandes inspiraciones de Romy a la hora de crear estas canciones. Solo que, aquí, hay un pequeño matiz: ella se ha fijado en la parte más emocional del asunto. Y eso, unido a su voz, melancólica y delicada, hace que nos encontremos con varias de esas canciones para bailar con lagrimas en los ojos. Como la vibrante “Strong”, donde se une a la fiesta su amigo Fred Again...O ese potente dúo formado por “Twice” y “Did I”, en la que, claramente, nos está invitando a la pista de baile más cercana.

Hay un mundo más allá del trance en la propuesta de Romy. La británica también menciona a los Everything But The Girl de mediados de los noventa como influencia. Algo que resulta evidente cuando escuchamos la elegancia con la que ataca “Loveher”, toda una carta de amor a su esposa en la que, también, se saca de la manga un piano vibrante que es puro house. O en esa delicada “The Sea” tan cálida e ibicenca. No obstante, está escrita en esa isla. Además de la emocionante “Enjoy Your Life”, toda una invitación a vivir la vida, que cuenta con un sampler de la artista de culto Beverly Glenn-Copeland, y con la producción de Fred Again.., Jamie xx y Stuart Price. Un buen rollo que también aparece en “She’s On My Mind”, la joya que cierra el disco. Y todo gracias a un piano y un ritmo juguetón.