8.0
Score

Final Verdict

Rolling Blackouts Coastal Fever son un grupo de grandes canciones. Y de eso va sobrado ‘Endless Rooms’, un disco que los certifica como una de las mejores bandas de rock de nuestros días.

Rolling Blackouts Coastal Fever es una de esas bandas que no ofrecen nada nuevo, pero que, a su vez, son absolutamente necesarias. El grupo Melbourne siempre logra dar con la melodía perfecta, el estribillo pegadizo, o el ritmo vibrante que te hace levantarte de la silla. Y, en muchas ocasiones, con las tres cosas a la vez en la misma canción. Por eso da bastante igual que sus influencias, las cuales se mueven dentro de aquello que llamaron kiwi-rock, y todo lo que vino después -grupos como R.E.M. o Pavement han confesado más de una vez su preferencia por estas bandas-, sean absolutamente reconocibles. Lo suyo es hacer buenas canciones. Y eso es algo que han vuelto a conseguir en su nuevo álbum.

Como les ha pasado a muchas otras bandas en los últimos dos años, Rolling Blackouts Coastal Fever han visto como casi no podían presentar las canciones de su anterior trabajo. Y eso que lo publicaron nada más salir del primer confinamiento, pero las sucesivas olas y encierros hicieron que apenas se pudieran subir a un escenario. Así que lo mejor era centrarse en crear un nuevo álbum. ‘Endless Rooms’ se gestó en la casa en el campo que poseen los padres de los hermanos Russo. Allí, dieron rienda suelta al conjunto de ideas que habían tenido durante el confinamiento. Lo que hace que, como dicen ellos mismos, sea un disco sin concepto. Y es que, querían que cada canción fuera un mundo diferente. De ahí el título del álbum.

A pesar de no contar con muchos cambios a nivel musical, sí que los hay en cuanto sus letras. Ya no estamos ante esa banda entusiasta de sus otros trabajos -aseguran que es una época en la que es difícil ser entusiasta hasta para que lo es de manera natural-. Así que seguimos encontrándonos pelotazos, pero con otro trasfondo. Solo hay que escuchar temas como “Tidal River” o “Saw You at the Eastern Beach”, que reflexionan sobre el cambio climático y sobre esos terribles incendios que asolaron Australia a principio de 2020. O esa fusión perfecta entre su maraña de guitarras y una sección rítmica potente llamada “My Echo”, en la que arremeten contra la obsesión que tenemos con las pantallas.

Aunque hay canciones un tanto más pausadas y densas, como “Dive Deep” y “Open Up Your Window”, no han dejado atrás sus ganas de entregar temas con alma de hit. Es el caso de esa apisonadora acelerada y llena de guitarras chirriantes llamada “Vanishing Dots”. O de esa preciosidad con sabor a The Go-Betweens que atiende al nombre de “Blue Eye Lake”. Aunque casi se podría decir que se dejan lo mejor para el final. “Bounce Off The Bottom” es una pequeña joya en la que se acercan a unos ochenta diferentes. De hecho, me vienen a la cabeza los The Psychedelic Furs más pop. Y es que, a ver quien se resiste a esa deliciosa y melódica fusión de guitarras y teclados que aparece en su tramo final.