7.8
Score

Final Verdict

Riki nos deja un segundo disco notable en el que cambia la oscuridad por elegancia. Aunque eso sí, sin perder sus influencias del pop de los ochenta.

Una vez que asumes que los ochenta no se van a ir nunca, lo mejor es plantarte y disfrutar de las propuestas que beben de esa década. Y podemos afirmar sin lugar a duda que Riki es una de ellas. La artista de Los Ángeles ya nos demostró el año pasado, justo antes de meternos en pleno confinamiento, que era capaz de hacer cosas realmente interesantes con los ingredientes musicales propios de esos años. Su álbum de debut era una estupenda colección de canciones que se iban sin pudor al lado más dark del pop ochentero, y que no tenían miedo a meterse en la pista de baile. Ahora vuelve con un segundo trabajo en el que sigue fijándose en aquella década, pero en el que hay algunos cambios.

Gold’ está grabado en la soleada Pasadena junto a Josh Eustis, el cofundador de Telefon Tel Aviv. Y ya desde su portada se percibe que el cambio está ahí. Niff Nawor, que así se llama en realidad, dice adiós al cardado y la estética gótica, y nos deja una imagen con el pelo recogido que refleja elegancia. Y eso es algo que se traslada a las canciones del disco. Su pop sigue por los mismos derroteros, pero ahora suena más elegante, y a las influencias de Bananarama y Strawberry Switchblade, ahora tenemos que añadir la de Bryan Ferry. Que no Roxy Music, ojo, que estamos hablando del Bryan Ferry de ‘Boys and Girls’. 

Bajos sintetizados, una batería limpia y potente, y la voz en primer plano. Esos son los ingredientes de “Lo”, la canción que abre el álbum, y de prácticamente todo el disco. Unos ingredientes que, dependiendo del momento, utiliza para una cosa u otra. Así, en “Marigold”, el que es el single principal, se va a la pista de baile, y de paso mete alguna guitarra que otra. Algo que también hace en “Last Summer”. Aunque eso sí, de una manera un tanto más oscura. Y lo cierto es que no se anima mucho más, porque, aunque en un tema como “Oil & Metal” de con un ritmo algo juguetón, no deja de ser tranquilo. 

Hay que reconocer que ha sabido llevar la elegancia a su pop. Una buena prueba de esto es la notable “It’s No Secret”, un corte lleno de calidez en el que prácticamente coquetea con el dancehall. Pero también “Viktor”, en la que, a pesar de las castañuelas que aparecen de vez en cuando, está de lo más serena. Pero es en “Florence & Selena” donde mejor se puede ver esto. Aquí estamos ante una balada de corte sintético, que parece salida de 1985. De hecho, como no podría ser de otra manera, cuenta con un enorme solo de saxofón. Aunque eso sí, la gran sorpresa del álbum es la estupenda versión que hace del “Porque te vas” de Jeanette. Aunque en realidad tampoco debería sorprender tanto, ya que fue un éxito internacional, y Riki ya demostró en su debut que era versátil con eso de los idiomas.