5 Oct 2026 15.026 artículos desde 2008
Libros

Resultado final, Don Winslow (Harper Collins, 2026)

Se comenta que esta colección de seis relatos cortos se retardó para hacerla coincidir con el estreno de Ruta de escape (Crime 101; 2026), una fallida adaptación cinematográfica de un espléndido relato corto «Código 101», de la anterior colección de novelas cortas, Rotos (2020), de Don Winslow (NYC, 1953), aquí y aquí. No se entiende cómo un actor de la talla de Mark Ruffalo se ha podido embarcar en un proyecto que se cae, que apenas tiene tensión, que no rinde delante de un texto que, en la dirección y el elenco adecuados, habría dado mucho más de sí. Volver a leer Rotos reafirma la elocuencia y la electricidad de la narrativa que comparte con Resultado final (The Real Score; traducción de Victoria Horrillo, 2026). 

Al igual que la obra anterior, el escritor recupera protagonistas que ya han aparecido en Rotos, como Boone Daniels, que proviene del mundo del surf y de los avaladores de fianzas, que en «Descanso para comer», en funciones de guardaespaldas de celebridades, debe estar pendiente de Brittany McVeigh, una joven actriz con malas pulgas, que más allá de la aleatoria fama solo desea ser alguien menos predecible. En el fondo, desea hacer lo mismo que las personas que pagan una entrada para verla actuar en pantalla grande. El latente peligro que supone que cumpla con su contrato: respetar los horarios, mantenerse alejada de los paraísos químicos, no destrozar habitaciones de hotel, etc., mantiene en alto las contradicciones de Hollywood. Ello permite al autor que Daniels entienda el conflicto de la joven que vive en una prisión, acicalada de privilegios, cuando la realidad es que es simple carne de cañón para la industria del cine.  

Don Winslow, mediante su reconocido talento, demuestra mucha mano con los diálogos, en especial, para contrastar personajes antagónicos. Desde sujetos de poca monta a grandes delincuentes, pasando por estafadores y sicarios que saben que se va a hundir. Los seis relatos tienen en común una violencia soterrada. Además, no siempre hace falta matar. Pero la efervescente energía de la maldad obliga a caminar sobre finas capas de hielo. Una cierta irregularidad en el contexto y la definición de escenarios afecta a la narrativa. Una dispersión que no es ocurrente, pero de tanto en tanto aparece. La debilidad de los protagonistas cotiza a la baja en el imaginario del escritor, caso de aquellos que anteponen la lealtad y la confianza antes que nada. Es el caso de Doug Pritchett, un policía que apunta maneras y se juega su carrera profesional al rojo en «El ala norte». El retrato que Winslow hace de las prisiones es sintomático. «El hacinamiento, el ruido, la ansiedad, el miedo, el confinamiento, el tedio, la violencia, la desesperanza… La cárcel produce psicosis tanto individual como colectiva». 

En una sociedad enferma como la norteamericana, o cuando menos atrapada en una existencia oscura que no sabe cómo cambiar, el choque entre sueños y realidad nubla el libre albedrío, y deviene en un laberinto de dudas provocando que las cosas que se hacen por aprecio o convicción pueden tener un final devastador. En «Resultado final», la narración corta que da título al libro, John Highland sabe que se enfrenta a cadena perpetua, pero ante lo inevitable, su pensamiento es asegurar el futuro de su esposa. Para ello necesita dar un último golpe antes de entregarse. Winslow se crece narrando la asunción de malas decisiones en manos de expertos delincuentes vencidos por las emociones.  

En el otro extremo, tal vez la mejor historia que cierra el libro, se encuentra «Colisión». Winslow traza con habilidad cómo subvertir el sistema. Brad McAlister es un ejecutivo hotelero con un futuro brillante, que ha trabajado duro para ascender en la escala social. Una decisión inesperada lo perseguirá. La cárcel es un elemento catalizador para adaptarse a la falta de libertad, de endurecerse para salvar un paréntesis vital, sin perder de vista el objetivo final. Salvando todas las distancias del caso, la motivación del protagonista guarda relación con un notable drama carcelario, la película Cadena perpetua (1994). 

En otro orden de cosas, en «La lista del domingo», la suerte, habitualmente esquiva, estará del lado del que se la merece. Un estudiante ahorra centavo a centavo ocupándose en trabajos temporales para pagar la matrícula de la universidad. Sin embargo, Nick McKenna descubre que todo su esfuerzo ha valido para bien poco. O no. 

Al igual que en sus novelas, Don Winslow se muestra contundente, ya que atiende sin muchas contemplaciones a crédulos, listillos, tontos y facinerosos varios, sin emitir juicios de valor. El ingenio, la mordacidad y el tono incisivo que le caracterizan permanecen incólumes. El autor maneja como pocos la semántica del conflicto y la duda, pilares básicos de la narrativa contemporánea. Sea o no negra.