8.1
Score

Final Verdict

Requin Chagrin ha hecho uno de esos trabajos en el que todas las canciones funcionan a la perfección. Y sí, puede que su dream-pop con tintes electrónicos no sea muy novedoso, pero hay que reconocer que tiene un talento enorme para fabricar canciones de este palo.

Requin Chagrin es el proyecto de Marion Brunetto, una chica francesa que ya lleva una década practicando un dream-pop que nada tiene que envidiar al que se hace en el mundo anglosajón. Es más, el hecho de que cante en francés, le da un toque novedoso al asunto. Y es que, esa la delicadeza con la que encara algunos de sus temas, le viene de maravilla a sus paisajes ensoñadores. Algo que se puede comprobar en ‘Bye Bye Baby’, el que es el tercer disco de su carrera, y una de las grandes sorpresas de esta primavera. 

Estamos ante un álbum que tiene una gran influencia de las perseidas. Sí, esas estrellas fugaces que aparecen en el cielo a mediados de agosto. Buena parte de las canciones de este trabajo las compuso por esas fechas, y esa bonita portada tan nocturna no es una casualidad. Porque, casi no hace falta decir que, esa nocturnidad, se adapta a la perfección a su dream-pop sintético. Solo hay que escuchar pequeñas joyas como “Déjà vu”, “Juno” o “Love”, que siguen las pautas sonoras de grupos emblema del genero, como pueden ser Cocteau Twins o Beach House. Y hay que decir que con resultados sobresalientes. 

No todo en ‘Bye Bye Baby’ se centra en ese sonido. Y ese es uno de sus aciertos. A lo largo de este trabajo explora unas cuantas de las posibilidades que le dan su colección de teclados, e incorpora guitarras y otros elementos. Así, nada más empezar, se deja llevar por la euforia y entrega una brillante “Première vague”, en la que casi se acerca al shoegaze. Si nos vamos a “Niut B”, el indie-pop luminoso florece para dejarnos uno de esos estribillos emocionantes que se te quedan grabados en la cabeza. Unos ingredientes que también deja ver en la vibrante “Volage”. Por el contrario, en el tema titular, aparece su lado más personal, con el que nos deja una preciosa canción de corte sixties. Y para terminar, también echa la vista atrás, y se atreve con una influencia como la de The Velvet Underground en “Roi du silence”. Una vez más, con resultados brillantes.