Real Numbers, ‘Was It Always This Way’ (Slumberland, 2026)

Dicen Real Numbers que, para su primer álbum en diez años, querían recuperar el sonido de bandas como The Field Mice o St. Christopher sin dejar de fijarse en el pop actual y en compañeros de sello -graban para Slumberland- como The Umbrellas. Un sonido que ha conquistado a cientos de bandas desde que se hizo popular a finales de los ochenta. Pero claro, una cosa son las intenciones y otra el talento que hay que tener para hacer algo fresco de algo tan trillado. Y seamos sinceros, son muchos los grupos que no han aportado nada a este sonido. Afortunadamente, Real Numbers sí que saben lo que hacen. Porque, además de contar con temas que van directos al grano y funcionan a la perfección, también buscan dar con algo que salga de ahí. Y lo consiguen en varios momentos de este disco.
En realidad, Real Numbers es el proyecto de Eli Hansen, que para este ‘Was It Always This Way’ ha contado con una banda completamente nueva. Y parece que eso le ha sentado bien al grupo, porque estamos ante poco más de 26 minutos de un pop que rebosa frescura. De hecho, solo hay que escuchar “This Empty Frame” y “I Can Tell”, los dos temas que abren el álbum llevándonos a ese indie-pop marcado por unas guitarras potentes y cristalinas que van a toda leche. Además de una sección rítmica que le sigue muy bien el ritmo. Una faceta que también se deja ver en “Darling”, donde, además, añaden un precioso coro femenino. O en esa “Star” que los acerca a mundos más melancólicos. Y lo mismo se puede decir del estupendo tema principal. Aunque aquí sí es verdad que pisan un poco el freno.
Real Numbers podrían haber hecho diez temas de indie-pop acelerado y no complicarse la vida, pero ese no es su estilo. Y hay que decir que la jugada les ha salido bien, porque, cuando se salen de ese sonido más jangle-pop, también dan con cosas interesantes. Ahí tenemos “Twist The Blade”, una canción que juega con mundos más psicodélicos y relajados. De hecho, esto jamás aparecería en un disco de Sarah Records. Sin embargo, la preciosa “Everlasting Happiness”, con su sección rítmica minimalista -básicamente, son unos bongos- y sus juegos de voces, sí que casa dentro de la escena más pop. Al igual que “Never Never Again” y esas guitarras luminosas que lo envuelven todo. Algo que también les funciona en la delicada “Remembrance”, que cierra el álbum recordando que Galaxie 500 son una de sus bandas favoritas.