7.7
Score

Final Verdict

Raúl Querido se deja llevar por una electrónica ecléctica y melódica en ‘Carabanchel’, un notable trabajo en el que rinde homenaje al distrito madrileño.

Raúl Querido lleva una década y media residiendo en Carabanchel, uno de esos distritos madrileños que, poco a poco, se han ido llenando de esos habitantes de la ciudad que huyen de los precios inabarcables del centro. La temible gentrificación, que en la capital campa a sus anchas gracias a un gobierno al que solo le interesa la pasta de los que vienen de fuera, y que apenas tiene en cuenta las necesidades de la población que reside en la ciudad todo el año. Pero el artista madrileño no está aquí para hacer un disco protesta (aunque algo de esto hay), y sí un pequeño homenaje a ese barrio que se lleva siendo su casa quince años.

Carabanchel’ es el primer trabajo en el Raúl Querido ha contado con la ayuda de un productor. En este caso, se ha unido a Guille Mostaza, y juntos, han creado estas canciones en el estudio que tiene en El Álamo el que fuera cantante de Ellos. Siete canciones en las que, como no podía ser de otra manera, la electrónica se lleva el protagonismo, pero en las que también hay un cierto toque ecléctico. Para empezar, porque cuenta con momentos algo más centrados en los sonidos ensoñadores, otros que tiran hacia el synth-pop, y otros en los que saca un poco la garra y aparece alguna guitarra que otra. Todo esto aderezado con la voz profunda, y casi de ultratumba, de Querido. Lo que, por cierto, le da un toque oscuro al disco.

El nuevo álbum de Raúl Querido se abre con “Nuevo, neutro y normal”, un escueto tema en el que aparece su faceta más bailable, y casi ochentera, porque hay que decir que esas guitarras que aparecen en su estribillo son de lo más Dinarama. Y es que, más que un homenaje a Carabanchel, parece que Raúl Querido ha hecho uno ese tipo de sonidos que triunfaban en Madrid en los ochenta y en los noventa. Solo hay que escuchar “Pan Bendito”, donde se pone un poco más oscuro y electrónico. Algo que también ocurre con “Playa de Madrid”, que prácticamente es una canción de eso que ahora llaman Coldwave. Aunque ojo, que no se olvida de acercarse a su faceta más melódica y dejarnos una pequeña maravilla de synth-pop llamada “No se parará”.

Lo que sí se ha propuesto Raúl Querido con este disco, es que sí alguien no conocía lo que es Carabanchel, lo haga. Porque en los más de 14 minutos que dura “El último paseo”, hace una radiografía de cómo era el barrio, de cómo es ahora, y de cómo es su vida allí ahora. Eso durante sus primeros 8 minutos, porque, en su parte final, entra en un sonido más pop y melódico. Y lo hace con la ayuda de Algora, su amigo y colaborador – Querido se ha encargado de parte la música de los últimos trabajos del de Guadalajara – que aparece en un precioso y melancólico estribillo.