Europa 2022

El director rumano Cristian Mungiu nos introduce en la película R.M.N-resonancia magnética nuclear- en una historia que pasa de lo individual a lo colectivo con la intención de hacer un retrato de Europa como sociedad. Para ello parte de un personaje, Matthias (Marin Grigori), un trabajador rumano, inmigrante en Alemania, donde es despreciado como un ‘gitano’. Matthias, cansado de este trato discriminatorio, decide volver a su pueblo en Transilvania. Se trata de un personaje más bien negativo, ignorante, machista, violento y con una idea bastante cuestionable de cómo debe educar a su hijo. El argumento se genera a partir de las relaciones de Matthias con la madre de su hijo, con su padre enfermo y con una ex amante, Csilla (Judith State) una mujer culta, feminista, refinada, que dirige una empresa panadera y que toca el cello, que se propone como el polo opuesto al protagonista. Estas historias humanas se entrelazan de forma, quizás, azarosa, y con cierto misterio: ¿A qué le teme exactamente el hijo de Matthias en el bosque?

La película arranca verdaderamente cuando la historia se convierte en un conflicto colectivo: los vecinos del pueblo se oponen a la llegada de tres trabajadores inmigrantes -de Sri Lanka- y deciden protestar hasta que sean expulsados. Mungiu retrata entonces los males de Europa: la ignorancia, el racismo y la xenofobia, las fake news, y en general, la intolerancia, el miedo al otro. En un pueblo en el que se mezclan los rumanos y los húngaros -la película es una ensalada idiomática-, las relaciones personales y hasta sentimentales -entre Matthias y Csilla- se envenenan por el odio, y resurgen las viejas tradiciones primitivas, encarnadas quizás en esos osos, casi míticos, los primeros habitantes de esa tierra que ahora se disputan las personas, cuyos fantasmas parecen volver para defender su territorio. 

R.M.N. es una obra compleja, con un mensaje claro en su conflicto central, pero con recovecos argumentales enigmáticos y una puesta en escena rigurosa y analítica -de planos fijos- que evita el más mínimo efectismo.