7.1
Score

Final Verdict

Un trabajo sólido e inspirado, con luces y sombras, que no dejará himnos para la posteridad pero que con un sonido muy reconocible parece indicar que por fin Queens of the Stone Age han encontrado ese punto intermedio necesario entre el stoner rock más polvoriento y primigenio de sus inicios, con el sonido presuntamente más sofisticado y pretencioso de sus últimas entregas, circunstancia ésta que puede encantar a los devotos seguidores de toda la vida.

La banda de Seattle mas retro por excelencia, Queens of the Stone Age,  factura tras seis años de silencio su octavo trabajo de estudio. Durante éste período su líder, Josh Homme, ha esparcido en los medios los duros problemas existenciales padecidos, que han abarcado desde un divorcio tumultuoso con órdenes de alejamientos cruzadas, a cirugías necesarias tras padecer una grave enfermedad, la muerte de varios allegados (Taylor Hawkins)  e incluso excompañeros de banda (Mark Lanegan). En resumen, según sus propias y literales manifestaciones: “estos han sido los cuatro años mas oscuros de mi vida”.

Y ello ha desembocado, como no podía ser de otra forma, en el trabajo más denso, agreste y descarnado de la banda en años, especialmente por lo que refiere a la parte lírica que en ningún momento se intenta esconder (la elección del titulo  con el nombre que recibe uno de los tipos de letra más desagradables que existen, muestra a las claras la predisposición y el estado de ánimo que albergaba en el momento de su composición). 

Con ello,  se debe reconocer que “In Times New Roman…” mejora sustancialmente la entrega inmediatamente anterior, el ligero, frío y eludible “Villains” ( 2017), aunque no llega al nivel de las dos primeras viejas entregas, ni, evidentemente, alcanza el nivel de lo que sería su obra maestra “Songs For The Deaf” (2002).      

Ese carácter primitivo y enojado se exhibe ya de inicio en la actual entrega, con “Obscenery” riffs abrasivos que se conjugan con guitarras sucias, una batería potente y los juegos de voces típicos y habituales de Josh Homme. Sonido ratificado con la segunda pieza del trabajo, la ruda en todos los sentidos “Papel Machete” que mantiene completamente la estela de la anterior pero a una mayor velocidad, mientras se va exponiendo la crudeza de su divorcio. El tema ostenta cierto parecido, positivo, a uno de los temas emblema de la banda, la antológica “Little Sister”. También tenemos nuestras dosis de cierta psicodelia, entendida siempre bajo lo que serían esos parámetros en un grupo como Queens of the Stone Age, con “Time and Place” y “Made To Parade”.

Podemos afirmar sin rubor, que sorpresivamente, es en la segunda mitad del álbum donde nos encontramos los mejores temas como la atmosférica “Carnavoyeur” o “Sicily” que podría pasar por ser el mejor tema de los que integran éste “In Times New Roman…”. Y es que cuando deciden ser más agresivos, directos al grano y sin perderse en minucias y sutilezas, la cosa les funciona mucho mejor.

El final ratifica totalmente esa tendencia ascendente de la presente entrega, retomando la intensidad del principio, regresando a los guitarrazos y los falsetes con “Emotion Sickness” que pasaría por ser el sencillo más comercial e incluso lo más  parecido a un nuevo tema/himno emblemático de la banda, si forzamos un poco el criterio de admisión en ese status. El último corte la apocalíptica “Straight Jacket Fitting” sigue incidiendo en dicha tendencia y supone el cierre denso y descomunal, que se pretende en todo álbum de estas características.

In Times New Roman…”  es un trabajo sólido e inspirado, con luces y sombras, que no dejará himnos para la posteridad pero que con un sonido muy reconocible parece indicar que por fin Queens of the Stone Age han encontrado ese punto intermedio necesario entre el stoner rock más polvoriento y primigenio de sus inicios, con el sonido presuntamente más sofisticado y pretencioso de sus últimas entregas, circunstancia ésta que puede encantar a los devotos seguidores de toda la vida.