6 Oct 2026 15.031 artículos desde 2008
Libros

Que alguien los mate, Patricia Evangelista (Reservoir Books, 2025)

Las Filipinas quedan muy, muy lejos, en el mar de la China Meridional, en el Sudeste Asiático. Y la lejanía, entre otras cosas, suele provocar distorsión sobre la realidad de un territorio, en que habita una población estimada de más de cien millones de personas, esparcida en miles y miles de islas, que practican credos y lenguas diferentes, que tiene en el filipino basado en el tagalo y el inglés, sus dos principales idiomas.  

Que alguien los mate. Crónica de la violencia en mi país (Some People Need Killing. A Memoir of Murder in My Country, 2023; traducción Antonio Lozano y Francesc Pedrosa. También en catalán, Algú els ha de matar, Comanegra, 2025) recoge una impactante crónica sobre la cruenta guerra antidrogas, que como indica la autora, no suele conducir a ninguna parte, y el sangrante balance que supuso. El presidente Rodrigo Duterte (1945), que ganó las elecciones sin esconderse, ya que prometió «limpiar» el país del tráfico de estupefacientes, entre 2016 y 2022, pobló las calles de ajusticiados. 

Patricia Evangelista (Manila, 1985) entrevista a detenidos, familiares y funcionarios para arrojar luz sobre la brutal guerra contra las drogas en Filipinas. La reportera expone cómo el mandatario acaparó el poder y convenció a buena parte del electorado en favor de validar la masacre. Antes de que Duterte asumiera la presidencia, ya era conocido por su firme postura contra las drogas y la falta de distinción entre traficantes y consumidores. Como corresponsal de la agencia de noticias digitales Rappler en Manila, Evangelista vio cómo su trabajo se transformaba en una crónica de las ejecuciones extrajudiciales que ocurrieron durante los siete meses posteriores a la elección de tan siniestro personaje. 

«Pedidme una historia sobre Rappler y os contaré que cada historia sobre Rappler era también una historia sobre la gente que no contaba las suyas. Soy una reportera del trauma. La gente como yo trabaja en ese intersticio incómodo entre lo que es y lo que debería ser. Mis historias no ofrecían soluciones, no proponían formas de salvación. No traficaba con la esperanza». La periodista plantea una profunda radiografía que apenas ha tenido oportunidad de sentir las bondades y las contradicciones de un régimen democrático, y analiza la manipulación de las masas. El trabajo periodístico, que guarda cierta relación con el periodismo de investigación de Patrick Radden Keefe, encuentra un contexto tristísimo como fue la complicidad del pueblo filipino en la gigantesca ilegalidad de Duterte.

El libro, que ha recibido diversos honores, toma su título de un justiciero cuyas palabras parecían reflejar la adaptación psicológica que la mayor parte del país había alcanzado. «I’m really not a bad guy», he said. «I’m not all bad. Some people need killing». («En realidad no soy un mal tipo», dijo. «No soy del todo malo. Hay gente que necesita ser asesinada»). Estos actos de tiranía y despotismo del antiguo alcalde de Davao, segunda área metropolitana del país, en la isla de Mindanao, suelen tener antecedentes. Y, también, luchas fratricidas.

Según Patricia Evangelista, «el periodismo es un acto de fe». Después de la pérdida del poder del matrimonio Marcos y su inmensa colección de zapatos, protegido de la administración Reagan (1980-1988), siguió un relativo tiempo de paz. Pero los caminos de los malvados se suelen cruzar. El actual mandatario presidencial es el hijo de los Marcos, en cuyo gobierno estuvo la hija de Duterte, ambos enfrentados, entre otras causas, por la reciente extradición de su padre. El político ha escuchado las reclamaciones del Tribunal Penal Internacional que acusa al expresidente de crímenes contra la humanidad y lo ha enviado este año a La Haya.