Gomaespuma sangrienta

No podemos vivir solo de -supuestas- obras maestras -ni aunque quisiéramos- y por eso no está mal reivindicar pequeñas obras como Psycho Goreman, estrenada directamente en Movistar Plus tras su paso por el Festival de Sitges. La película de Steven Kostanski –The Void (2016)- es un puro divertimento de cine trash. Y con esto no quiero ser peyorativo, todo lo contrario. 

Estamos ante una comedia de humor negro con un argumento imposible: dos niños desentierran una gema extraterrestre capaz de controlar a un monstruo con el poder -y la sana intención- de destruir el universo. Dicha criatura, sin embargo, es perseguida por un pintoresco grupo de aliens que intenta evitar el apocalipsis. Psycho Goreman parece un cruce imposible entre una película infantil -que puede recordar a los Power Rangers en más de un momento- con el humor de serie Z de la productora Troma –El Vengador Tóxico (1984)- con grandes dosis de gore exagerado y mala leche. Una mezcla simpática que, a pesar de sus carencias -no estamos ante una comedia brillante, ni ante las mejores interpretaciones y la puesta en escena es meramente funcional- y de su look intencionadamente desaliñado, tiene elementos muy interesantes, como que la niña protagonista, Mimi (Nita-Josee Hanna), sea una malcriada y la auténtica villana de la función, eclipsando a su hermano -cuyo nombre es incapaz de recordar Psycho Goreman– quien se convierte en la parodia del niño bueno -y soso- protagonista de tantas y tantas películas de los 80. 

Por otro lado, la gran cantidad de criaturas y disfraces absurdos de látex, además de algunos efectos cutres con stop motion, son una recompensa estimable para el espectador aficionado a los aparatosos trajes de gomaespuma de monstruos gigantes y series de televisión japonesas. Los flashbacks en los que Psycho Goreman narra sus aventuras pasadas en extraños mundos son tan divertidas y ridículas como capaces de despertar la imaginación y las fantasías más descabelladas sobre mundos imposibles. Ya estamos esperando la secuela.