Priests eran prácticamente unas desconocidas cuando pudimos verlas por primera vez en el Primavera Sound de 2017, con un primer trabajo, “Nothing Feels Natural”, publicado ese mismo año bajo su propio sello (Sister Polygon Records). El festival nos dio la oportunidad de disfrutar de su osado directo en dos ocasiones, en el escenario Pitchfork y en el CCCB, y quienes estuvieron allí no se habrán olvidado de ellas.

La partida amistosa del bajista Taylor Mulitz (ahora liderando Flasher) les obligó a reinventarse como banda y replantearse nuevas formas de hacer música, con una mayor amplitud de miras y ganas de experimentar. Fruto de estos cambios, pero también de las transformaciones que ha experimentado su país bajo la administración Trump, es su segundo disco, “The seduction of Kansas”. Se trata de un LP más trabajado, consistente y algo más sosegado en las formas, aunque tan o más afilado en el fondo.

Procedentes de Washington D.C., Daniele Daniele (batería), G.L. Jaguar (guitarra) y Katie Greer (voz) se hicieron acompañar de la bajista Alexandra Tyson y, durante tres cuartos de hora, exhibieron un poderío imposible de adivinar en sus discos. Sobre el escenario, guitarra, bajo y batería conforman una musicalidad cargada de vitalidad e intensidad que Greer remata con un carisma y carácter arrolladores. Su presencia, sus movimientos serpenteantes y alocados, su mirada, su actitud, todo en ella es fascinante. Sin desmerecer en absoluto al resto de la banda, es el punto fuerte indiscutible del directo de Priests.

Jesus’ Son’ abrió un set corto de apenas una docena de temas, siete de ellos del nuevo disco. Para tocar ‘I’m Clean’, Daniele Daniele y Katie Greer se intercambiaron batería y micrófono. Con un estribillo facilón y pegadizo (Give us the sound and give us the silence), ‘Texas Instruments’ dió paso a los dos temas finales, “Jj” y “Control Freak”, un colofón difícilmente superable. No hubo bises, para qué.

Es sabido que octubre y noviembre son meses de mucho movimiento en salas y que el bolsillo y la agenda no dan para todo, pero este era un concierto obligado y una Sidecar a media capacidad no era de recibo. Con su segundo disco, Priests han demostrado una mayor madurez y capacidad de ir más allá. Aunque suenan algo más pop, su espíritu y actitud punk siguen ahí, no solo en sus letras sino también en su directo, lo que es de agradecer. Quienes todavía no las han visto en directo no son conscientes de lo que se están perdiendo.

Fotos: Verónica Estrada