El buen cine español

Los premios Goya de 2022 no pueden más que confirmar la buena salud del cine español, al menos en cuanto a calidad y talento. Eso a pesar de las inmensas dificultades que atraviesa la industria del cine en todo el mundo por la pandemia, la competencia de las plataformas domésticas y la dificultad para atraer al público a las salas. A pesar de todo eso, creo que entre las películas nominadas hay obras estimables de autores consagrados y de nuevas promesas. No se puede pedir mucho más, a pesar de algunas ausencias. Aquí comento principalmente las cintas nominadas a mejor película española.

La primera polémica de los Goya, nada más conocerse las nominaciones, fue la cantidad récord de candidaturas que acumula El buen patrón. Nada menos que 20. ¿Una exageración? Obviamente parece más sano para la industria del cine español que los premios se repartan entre más obras que necesitan visibilidad. Pero también debo decir que El buen patrón es, en mi opinión, la más redonda de las nominadas a mejor película, y, por tanto, la que debería ganar. Opta también a premios al mejor director y al mejor guión, para Fernando León de Aranoa, que sería justo ganador, sobre todo del segundo. Y qué duda cabe de que Javier Bardem es el claro favorito a llevarse el galardón al mejor actor protagonista. Luego, se pueden discutir las 16 nominaciones restantes: fotografía, sonido, montaje, efectos especiales, dirección artística, diseño de vestuario, maquillaje y peluquería, dirección de producción y música original. Ninguna de ellas desmerece, por supuesto, pero quizás se podría haber dejado hueco a otros títulos. Otra favorita es Almudena Amor, estupenda joven intérprete -la hemos visto también en La abuela de Paco Plaza– candidata a ser la mejor actriz revelación. También están nominados Óscar de la Fuente y Tarik Rmili, como actores revelación. Por último, Celso BugalloFernando AlbizuSonia Almarcha y Manolo Solo están nominados como actores de reparto.

La gran competidora de El buen patrón puede ser Maixabel, con 14 nominaciones. Icíar Bollaín, nominada como directora, aborda de forma valiente un tema tan delicado como el terrorismo en España, la reconciliación y el perdón a los asesinos, y sale airosa con una cinta emocionante. Su único defecto, en mi opinión, es que el guión se deja llevar antes por el tema que por los personajes y por contar una historia dramática. Maixabel se sostiene sobre portentosas interpretaciones de los nominados Luis Tosar y Blanca Portillo, sin olvidar a un gran Urko Olazabal como actor de reparto. Todos podrían llevarse el premio merecidamente. Maixabel, además, está nominada por su dirección artística, vestuario, maquillaje y peluquería, dirección de producción, música original, guión, montaje y sonido. Mencionemos también la nominación de María Cerezuela como actriz revelación.

La siguiente película en la lista es nada menos que Madres paralelas de Pedro Almodóvar, candidato a mejor director, que cuenta con 8 nominaciones. Creo que se trata de una obra estupenda que ha sido incomprendida en general -en España- y que exige al espectador un esfuerzo para desentrañar la relación entre sus tramas personales -melodrama marca Almodóvar de gran nivel- con un arriesgado discurso político que lleva esos mismos conflictos a un ámbito social, ideológico y político. Una pirueta que, en mi opinión, es de lo más interesante de la película, pero que claramente no ha gustado: de ahí que Madres paralelas no figure entre las nominadas a mejor guión. Como es habitual en Almodóvar, el director consigue estupendas interpretaciones de sus actrices: Penélope Cruz, ya sabéis, está nominada al Óscar por este papel; además de Milena Smit y Aitana Sánchez-Gijón, que cumplen maravillosamente. La película ha sido considerada además por su dirección artística, fotografía, y sonido. Curiosamente, la música de Alberto Iglesias no ha recibido nominación al Goya pero sí al Óscar.

Libertad es la película revelación del año, al menos para los Goya. Cuenta con seis nominaciones, incluyendo mejor dirección novel y mejor guión para Clara Roquet, que se une a una generación de directoras muy prometedora de las que espero ver muy buenas películas en los próximos años. Libertad ofrece el clásico relato iniciático, el paso de la infancia a la vida adulta, pero lo hace en un interesante marco sobre las desigualdades sociales. La película cuenta además con nominaciones para dos de sus actrices principales, Nora Navas y Nicolle García -mencionemos que María Morera también está estupenda, aunque no esté nominada- además de ser candidata a la mejor fotografía, de Gris JordanaLibertad completa un estupendo cuarteto de obras candidatas a ser la mejor película, que están realmente bien.

No me atrevo a decir lo mismo de la quinta candidata, MediterráneoCuenta la historia real de Òscar Camps, fundador de la ONG Proactiva Open Arms y de cómo pasó de ser un empresario y socorrista en Badalona a obsesionarse con salvar a los migrantes que se ahogan en la isla griega de Lesbos. Protagonizada por Eduard Fernández -nominado a mejor actor-, Anna Castillo Dani Rovira, la película cuenta una historia muy potente, que probablemente necesitaba una mirada más cercana al documental, que nos metiera de lleno en el drama de los migrantes. En su lugar, los hitos de la trayectoria de Camps aparecen hilados someramente en una trama sin pulso dramático y con una puesta en escena que acaba pareciendo de cartón piedra, a pesar de la dura realidad que retrata. Francamente, encuentro sorprendente que Mediterráneo, obra de buenísimas intenciones, esté entre las candidatas a la mejor película en estos premios Goya.

Entre las nominadas a mejor película bien podría haber estado la estupenda La hija, un excelente ejercicio de tensión del director, nominado al Goya, Manuel Martín Cuenca. También opta a premio su protagonista, Javier Gutiérrez, que vuelve a regalarnos la soberbia interpretación de un hombre que esconde a un monstruo debajo de una fachada de buenos modales y sentido común.

Entre las candidatas a dirección novel, además de Clara Roquet, encontramos dos obras también muy estimables, como son La vida era eso, de David Martín Santos -su estupenda actriz protagonista, Petra Martínez, también está nominada- sobre la importancia de seguir nuestro propio camino en la vida; y Josefina, de Javier Marco Rico, por la que también opta a premio Emma Suárez, en un drama contenido sobre la soledad y la incomunicación. Menos interesante me parece Chavalas, de Carol Rodríguez Colás, algo desigual y un poco tópica. Por esta última también está nominada a mejor actriz revelación, Ángela Cervantes.

Una de las propuestas más interesantes y diferentes del cine español de 2021 ha sido Tres, dirigida por Juanjo Giménez Peña, que aparece nominada al mejor guión original -nunca mejor dicho- y al mejor sonido, que es dramáticamente clave en esta película en la que una estupenda Marta Nieto interpreta a una diseñadora de sonido que se ha ‘desincronizado’ con los ruidos de su vida, lo que da lugar a giros realmente interesantes.

Quiero hablar también de una de las películas con las que más he disfrutado este año, la estimable Las leyes de la frontera, de Daniel Monzón, que cuenta con seis nominaciones, incluyendo mejor guión adaptado. Es una película a recuperar. También está nominada a mejor guión adaptado la emocionante Ama, dirigida por Júlia de Paz Solvas. Aborda el tema de la maternidad de una forma diferente y resulta sorprendente que su actriz protagonista, Tamara Casellas, no esté nominada en estos Goya por componer un personaje que, a pesar de ser cuestionable como madre, se gana nuestra comprensión.

El vientre del mar es cine casi experimental, que narra el naufragio de una nave francesa en el siglo XIX en las costas de Senegal. Nominada a mejor guión adaptado, el material de partida es teatral: Agustí Villaronga se inspira en un capítulo de la novela Océano Mar de Alessandro Baricco y lleva a la pantalla su propio montaje teatral, mezclando cine -los náufragos atrapados en una balsa en el mar-, teatro -un escenario que representa al barco y los parlamentos de los personajes-, y hasta documental, insertando imágenes reales del drama de los migrantes. Es increíble que no esté nominada por su fotografía.

Para terminar, creo justo mencionar también estupendas cintas ignoradas en estos Goya, como El amor en su lugar de Rodrigo Cortés, nominada solo por su diseño de producción y vestuario; o también La abuela, de Paco Plaza, que solo ha sido considerada por sus efectos especiales y su música original. Ambas cintas merecían bastante más, pero así suelen ser las entregas de premios. Por suerte, el paso del tiempo casi siempre ejerce una justicia cinéfila poniendo a cada película en el lugar que le corresponde.