Porridge Radio, “Every Bad” (Secretly Canadian, 2020)

Segundo trabajo de la banda de Brighton

Hace unas semanas os presentábamos a Porridge Radio como una de las bandas que puede dar el pelotazo en este extraño 2020. Y parece que así está siendo. El grupo de Brighton, liderado por la carismática Dana Margolin, está consiguiendo críticas de lo más entusiastas con “Every Bad“, su segundo trabajo, y ya se han convertido en toda una realidad para todos aquellos y aquellas que buscan el próximo gran grupo de rock. Algo que, por desgracia, en estos tiempos, está un poco complicado.

Porridge Radio cuentan con una propuesta muy bien engrasada que les funciona a la perfección. Por un lado, nos presentan una faceta más contundente, en la que las guitarras rugen, y en la que Margolin se deja la voz en cada frase que canta. Sin embargo, por el otro lado, aparece una faceta más ensoñadora, la cual, los mete de lleno en un mundo mucho más melódico y pop. Es esta mezcla la que hace que sus canciones entren con toda la facilidad del mundo, y que mucho tipo de publico disfrute de ella sin complejos. Bueno, eso, y que se han sacado de la manga una colección de temas que ya quisieran muchos.

Dice la propia Margolin que el mar le ha servido de inspiración a la hora de componer las canciones de este disco, y que esa paz que le da, le ha llevado escribir más relajada que nunca. Algo que se nota desde el principio, con la espectacular ‘Born Confused‘, una de esas canciones que van fluyendo sin problemas, y que te atrapan desde el primer segundo. Todo gracias a su pequeña dosis de épica, y a esos coros que planean a lo largo de casi toda su duración. Aquí nos encontramos con su lado más pop, que también aparece la primera parte de ‘Long‘, un tema que va explotando poco a poco, pero que nunca pierde la melodía. Algo que también ocurre en la espectacular ‘Give/Take‘, o en la melancólica ‘Circling‘. Además de contar con bastante talento para hacer una balada un tanto sucia, como es el caso de ‘Nephews‘, y otra más limpia y ensoñadora, como la preciosa ‘Pop Song‘.

Otro de los puntos fuertes de este trabajo, es la intensidad y desgarro con los que acometen algunos temas. Cortes como ‘Sweet‘ y ‘Don’t Ask Me Twice‘, resultan de lo más imponentes, pero nunca pierden su punto melódico. De hecho, en la segunda, se sacan de la manga uno de los mejores estribillos del disco. Y, por si esto fuera poco, en el tramo final del álbum, se van a terrenos más electrónicos, y nos dejan ‘(Something)‘ y ‘Homecoming Song‘, dos cortes más experimentales, en los que dejan claro que pueden irse hacia otros derroteros en cualquier momento.

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