Llevábamos un tiempo sin detenernos en el mundo del cómic en Indienauta, pero hoy vamos a poner remedio a ese debe de la mano de DeHavilland Ediciones y su colección La mansión en llamas y Jesse Jacobs, artista e ilustrador canadiense de retorcido estilo y muy arriesgado, experimental trabajo, tanto en el fondo como en la forma. Viñetas entre lo grotesco y lo divino es lo que vamos a encontrar en este chocante y muy atractivo Por sus obras le conoceréis.

Lo primero que llama la atención es, por supuesto, el dibujo de Jacobs. ¿De qué cabeza salen esos seres amorfos, con frecuencia terroríficos, horribles, semidioses jugando con la creación? ¿Y esas construcciones tridimensionales, un auténtico Babel de formas y conglomerados geométricos, como ADNs del universo y los diversos mundos que lo pueblan? ¿Y por qué esos colores: verdes, rosas, azules, saturándolo todo? Aunque la historia de Por sus obras le conoceréis careciera por completo de texto, el cómic ya resultaría fascinante.

Pero afortunadamente, tenemos un argumento. Y de lo más singular y surrealista. Ablavar, Blorax y Zantek son tres aprendices de hacedores del cosmos, alumnos muy particulares de una materia única: la de la creación. La rivalidad de Ablavar y Zantek es palmaria en “clase”. El primero, más sensible, crea mundos habitados por animales, cada vez más complejos y adorables, a través del carbono. Mientras, Zantek configura alambicadas estructuras planetarias mediante el silicio y, cuando ve que el trabajo de Ablavar es cada vez más loado por el tutor —tiene que haber un profe, claro— , intenta sabotear su trabajo. ¿Cómo? Creando al ser humano…

Jacobs mezcla fantasía, pseudociencia y una ingente cantidad de momentos alegóricos y simbólicos, en los que la religión y la historia de la humanidad confluyen. Adán y Eva, Caín y Abel aparecen por aquí, pero adoptando unas versiones subversivas —siniestra, por momentos repulsiva, feminista, ya que Eva es la primera pobladora, y vegetariana, porque el pecado original parece ser comer la carne animal—, pero Jacobs no se queda ahí, sino que también explora los comportamientos humanos más viscerales: la violencia, la envidia, la extrema confusión. Y todo tamizado con un toque de humor sádico, más negro que la materia oscura. ¿El mejor ejemplo? Que Ablavar y Zantek, los dioses antagonistas, representaciones evidentes del bien y el mal, diriman sus enfrentadas visiones de la creación en una clase o en una pelea cada vez más tremebunda al más puro estilo Gamera versus Godzilla, en el que el patio del colegio donde “estos niños” se han citado para zurrarse es el pobre planeta indefenso. Y, por supuesto, el que uno diría que es el corolario final: el caos, que incluye indefectiblemente la muerte y la vida, son interesantes y divertidos. El orden no… Visualmente impactante y con una revisión de los mitos y la historia tan perversa como adictiva. Gran debut de Jesse Jacobs en nuestro país. Si queréis jugar a ser dioses por unas horas…