Haciendo memoria, recuerdo su presencia previa más energética. Quizás por el esparcimiento que provocaron algunas de las nuevas composiciones (véase ‘Turista ven a Sevilla‘, que no cuaja para abrir un concierto) o porque estaban mermados físicamente. Según el bajista multiusos Pablo Peña, venían de una gripe, y hasta un pañuelo sacó.

La nueva senda del grupo es abiertamente más politizada (‘Cheney’ o ‘El Político Neoliberal‘ dejaron pocas dudas al respecto) pero sonó mejor el repertorio de “Un gramo de Fe” (2010) y las idas de olla religiosamente psicodélicas (‘La Rave de Dios‘, con la que le dieron “la bienvenida al nuevo Papa, Curro I”), las flamenconamente psicodélicas (‘Ninja de Fuego‘) o las directamente psicodélicamente psicodélicas (‘Noche de setas‘).  De lo nuevo, dos rarezas que le dieron matices diferentes a su directo. Primero ‘Eurovegas‘ (“Un sitio de puta madre que van a hacer en Alcorcon, más os vale que vayáis comprando fichas“, advirtieron de coña) en la que aparecen “Elvis lolailos” y todo un estribillo-hit: “Lo que pasa en Eurovegas, en Eurovegas se queda…“. Qué risas nos vamos a echar durante unos años con esto. La otra fue ‘Ibitza‘. Ubicada muy inteligentemente a continuación de ‘La Rave de Dios‘, es una parodia de pelotazo discotequero balear pasado por la mala follá de estos pájaros. Si durase un poco menos, la broma quedaría clavada.

Si a todo le añadimos la hipnosis de ‘La voz del hacha‘, el mambo de ‘Mangosta‘, su personalísima versión del ‘Whip it‘ de Devo y esa mofa a las bambalinas del indie que es ‘Mi DNI‘ con sus mil referencias a sellos, medios de comunicación, fiestas y visitas furtivas a los baños para empolvarse las napias, les quedó un concierto muy entretenido, como suelen. Quizás esta nueva variante con mensaje, que ya habían ensayado en ‘Super-broker‘ (que también sonó), le sienta peor a un grupo cuya principal virtud es lo expansivos que son. Lo comprobaremos mejor en la próxima cabriola de este pony singular.