Vuelven Pleasant Dreams. Ya no contábamos con ellos, pero eso no parece inquietarles, ya que gran parte de su carrera se ha desarrollado sin expectativas de su lado. Se estrenaban en el ya lejano 2008 con Podría Ser Hoy, como sólida apuesta del sello Green Ufos en un tiempo en el que parecía que las discográficas independientes españolas ya no iban a apostar por impulsar a bandas nuevas.

A pesar de un estudiado empaque diseñado para ensalzar su brillante instinto popero -producción de Paco Loco incluida- el contexto depresivo en el que estaba entrando el país, unido al estado de una ya pachucha industria musical, pareció condicionar la tibia recepción que tuvo el disco.

Tampoco les esperábamos cuatro años más tarde, cuando sacaban su segundo trabajo, Hacia Los Mares Del Sur, y evidenciaban un cambio de sonido hacia el folk mediterráneo que llevaban en el ADN.

Y mucho menos imaginábamos que regresarían ahora, tras siete años de silencio, consolidados ya como dúo (Juanjo Clausell y Pere Mendo) con colaboraciones esporádicas que redondean sus instrumentaciones. Una vez más vuelven a sorprendernos, poniéndose de nuevo de espaldas a la corriente.

Justo cuando el sonido costumbrista y de raíces que elaboraron en su anterior entrega está consolidado entre el público indie gracias a proyectos de reconocido éxito como Hermanos Cubero, Lorena Álvarez o Rodrigo Cuevas, van los Pleasant Dreams y se marcan una desconcertante variante estilística en el que, sí, caben muchos guiños a sus raíces, pero donde también dejan entrar influencias a priori chocantes (el bakalao en el estribillo de Ja Fa Mol De Temps, los ritmos R´n´B en Fins Les Estrelles  o el rap en Passa El Temps) que, de manera inesperada, acaban generando una propuesta mucho más coherente de lo que puede aparentar en una primera escucha.

Como decimos, su cultura popular anda bien presente en algunos arreglos, en la columna vertebral de muchas composiciones y hasta en la decisión de cantar por primera vez en valenciano, una lengua materna para ellos que hasta ahora no habían incorporado a su repertorio y que ahora abrazan íntegramente en todo el disco. Las versiones escogidas van por ese lado, ya que sofistican un viejo tema folk del cantautor valenciano Marià Albero (No Deixarem de Lluitar) y convierten el tradicional himno etílico No Em Volem Cap en un precioso medio tiempo electrofolk. 

Su pasado eminentemente pop tiene también su espacio en canciones como Amb Pol (muy Belle and Sebastian) o la fantástica En Un Minut, que bien podría formar parte del repertorio de Pulp, y que hace caso a su título al concentrar en un solo minuto un torrente de energía e información. Podría haber durado cuatro veces más y no nos habríamos quejado.

No sabemos si este regreso de Pleasant Dreams es simplemente otro fogonazo creativo antes de que vuelvan a meterse en su cápsula varios años hasta que decidan reaparecer con nuevas sorpresas. Lo que sí garantizamos es que lo que nos llega de ellos está lleno de honestidad y responde únicamente a las inquietudes que pasan por sus cabezas. Sería recomendable que empecemos a esperarles con las ganas y con la curiosidad que merecen.