7.5
Score

Final Verdict

Pixies logran darle un poco de brillo a la segunda etapa de su carrera con ‘Doggerel’, un disco en el que la banda de Boston deja de mirar a su pasado con nostalgia y se centra en su futuro. Y gracias a esto consiguen dar con su mejor álbum en 30 años.

Los seguidores de los Pixies, y casi diría que los propios Pixies, hemos cometido un error al tratar de buscar en sus nuevos trabajos a ese grupo que convulsionó el rock a finales de los ochenta. Desde que empezaron a editar material nuevo tras su reunión, hemos buscado esas sensaciones que nos dejaron sus primeros álbumes, pero, ni nosotros somos los mismos, ni vivimos en 1989. Toda esa revolución indie que capitaneó la banda de Boston junto a un buen montón de bandas más ha sido explotada hasta la saciedad, y lo que antes nos dejaba con la boca abierta, ahora ni nos sorprende. Así que lo mejor que podían hacer Black Francis y compañía era no fijarse demasiado en ellos mismos. Y en gran parte de su nuevo álbum van por ese camino, pero claro, al final, tienen un pasado con demasiado peso que es difícil de ignorar.

Doggerel’ es un disco en que los Pixies han intentado hacer las cosas diferentes. Y no es que lo digamos nosotros, el propio Joey Santiago confesaba hace poco que «han crecido y ya no tienen canciones de menos de dos minutos. Ahora cuentan con pequeños descansos y arreglos más convencionales«. Aunque añadía que «sus giros siguen ahí«. Y lo cierto es que es una descripción bastante acertada de lo que nos encontramos en este trabajo. Apenas hay arrebatos punk, las canciones cuentan con más detalles, y se nota que están cocidas a fuego lento. Y sí, quizá han perdido esa chispa amateur de sus primeros trabajos, pero al menos no tratan de imitarse a ellos mismos.

Una vez que hemos asimilado que los Pixies de ‘Surfer Rosa’ o ‘Doolittle’ no van a volver jamás, es fácil de disfrutar de sus nuevas canciones. Porque, por ejemplo, “Nomatterday”, que abre el disco, es un buen ejemplo de como hacer un buen tema de rock alternativo en 2022. Y lo cierto es que ese cambio de ritmo que llega en el segundo minuto es bastante Pixies. Al igual que “Dregs of the Wine”, el que es el corte más potente del disco. De hecho, es el único en el que Francis se deja la garganta. Incluso cuando no pueden evitar mirar atrás, suenan mejor que en sus últimos trabajos. Solo hay que escuchar la estupenda “Vault of Heaven”, en la que recuperan su lado surf con bastante habilidad. Además de una letra absurda marca de la casa en la que no paran de mencionar el 7-Eleven.

Lo mejor de ‘Doggerel’ es que apuestan por su faceta más pop. Al quitarse el ramalazo punk, y parte de su aridez, dan más importancia a sus melodías. Y eso se nota en cortes como “Haunted House” o “Thunder and Lightning”, que son muy rock, pero también muy melódicos. Pero incluso van más allá y no tienen ningún problema en entregar temas que podíamos calificar de pop. Es el caso de “Pagan Man”, “The Lord Has Come Back Today”, o “You’re Such a Sadducee”, las cuales te conquistan a la primera escucha. Sobre todo, la última, que no solo cuenta con un estribillo redondo, también con una parte final digna de sus primeros trabajos. Y eso son palabras mayores.