Hace años que Stephen Frears (“Mi hermosa lavandería”, “Las amistades peligrosas”, “Alta Fidelidad”) no hace una gran película, pero sin duda podemos afirmar que ha encontrado el equilibrio y con “Philomena” firma un melodrama correctísimo al servicio de Judi Dench.

La historia de “Philomena” es la historia del silencio. Del dolor de una mujer que permaneció callada cincuenta años separada del hijo  que le arrebataron.

 Frears destapa un caso similar al de los “niños robados” en España ocurrido en Irlanda durante los años 50 y 60.

Se apoya en la historia real escrita por Martin Sixsmith (Steve Coogan), periodista que acompañó a la protagonista en la búsqueda de su hijo, realizando una película muy para “todos los públicos” que acapara 4 nominaciones a los Oscars de Hollywood.

Este periplo que les lleva a visitar dos continentes sirve al realizador irlandés para trazar un sutil relato en una conmovedora película que arrancará más de una lágrima sobre todo gracias a la imponente interpretación de una curtida Judi Dench en estado de gracia.

Una película necesaria pero que en mi opinión, cinematográficamente podría haber sido resuelta con más brío. Se queda un poco anodina a pesar de la intensidad de lo que está narrando. No llega a conmover todo lo que debería.