Petty, la biografía, Warren Zanes (Neo Person, 2018)

Fallecido el pasado 2 de octubre a los 66 años, Tom Petty es una de esas figuras algo soslayadas —al menos, fuera de Estados Unidos— en la historia del rock, pese a que su carrera diga más bien todo lo contrario: infinidad de hits, más de 80 millones de discos vendidos entre su banda, los Heartbreakers, y su discografía en solitario, además de haber tocado y colaborado con algunos de los más grandes, como Johnny Cash, Bob Dylan, George Harrison o Roy Orbison, siendo uno de los integrantes del supergrupo Travelling Wilburys. Ello puede que se deba, en buena parte, a la escasa información existente sobre el personaje más allá de su legado estrictamente musical. Algo que, aunque desgraciadamente tarde, este Petty, la biografía, a cargo del escritor y también músico Warren Zanes, que nos trae Neo Sounds —ya os dije que su singladura prometía grandes lecturas—, intenta ahora solucionar.   

Publicada en 2015, Zanes, doctor en estudios culturales y guitarrista de los extintos The Del Fuegos, logra en Petty, la biografía, gestada a partir de infinidad de entrevistas en profundidad con los protagonistas de esta historia y su entorno, mostrar «corazón y cabeza», algo que se agradece sobremanera teniendo en cuenta tanto el trágico final del músico de Gainesville, Florida, como ese siempre sospechoso eslogan de «biografía autorizada» que acompaña al título del libro —cuya traducción original ha recaído nada menos que en Javier «Dirty Works» Lucini, nada más que añadir, señoría—. Por un lado, tenemos el pormenorizado y esperable desglose de discos, sesiones de grabación y extenuantes giras, con la dosis justa de elogios del evidente fan y amigo del multiinstrumentista. Pero, por el otro, y es lo que predomina en la fluida y sorprendentemente penetrante narración de Zanes, un acercamiento bastante íntimo y nada condescendiente a una figura esquiva, insegura y taciturna. «Vas a meterte en algo muy chungo», le dijo a Zanes el Heartbreaker —mucho más que el guitarrista de la banda, la mano derecha de PettyMike Campbell antes de entrevistarlo para el libro. No se equivocaba lo más mínimo.    

Tom Petty y los Heartbreakers, 1977. Foto: Michael Montfort y Michael Ochs.

Porque, ya desde el principio, hay algo infortunado y amargo en la historia de Tom Petty. Manidos tópicos como los de la banda gestada en un garaje, enamorada del rock and roll —Elvis, claro— y dispuesta a hacer cualquier cosa para alcanzar el éxito, adquieren aquí un papel cuasi anecdótico ante la ominosa presencia del violento y alcohólico padre, brutal añadido a una infancia y adolescencia de pobreza, enfermedades y falta de oportunidades en un Sur que, como siempre, nunca puede abandonarse del todo. De los Mudcrutch, su primera banda «seria», fallida competidora de los Allman Brothers, a la osada y finalmente victoriosa intentona de probar suerte en Los Ángeles, pasando por la formación y trayectoria de los Heartbreakers, así como su carrera en solitario, el elemento de desesperación es evidente. La música fue realmente el «salvavidas» para Tom Petty.  

Los «claroscuros» emocionales en los que nos zambulle Zanes son abrumadores. Ni en los momentos más decididamente celebratorios de Petty al lector se le escapa el elemento de oscuridad, el revés al acecho, la dificultad incipiente o el problema a punto de estallar. Los sencillos que coparon las listas se mezclan con las batallas, ya fueran legales contra compañías de discos, o dentro de los propios Heartbreakers, surgidas en estudios de grabación y autobuses en ruta hacia la siguiente parada de la gira, incapaces de cerrarse del todo en el caso del batería Stanley Lynch. Las colaboraciones con mitos vivientes, como los tours con Bob Dylan, ideados como un divertimento, van de la mano de una desorientación creciente en el seno de la banda y de su líder, generando más tensiones internas. Incluso las amistades sinceras, como con George Harrison o Stevie Nicks de Fleetwood Mac, entre otros, no pueden esconder la necesidad de Tom Petty de idear nuevos proyectos para de este modo, alejarse tanto de la depresión como de una vida familiar que se hacía añicos.  

Fotograma del videoclip del single «Handle with Care» de los Traveling Wilburys

Entre algunas de las páginas más notables de la música popular —una pena que el capítulo dedicado a los Wilburys sea tan breve— de los últimos cuarenta años, Petty, la biografía, realmente nos invita a adentrarnos en la «trastienda» del rock and roll a través de uno de sus iconos más esquivos y calladamente torturados por la fama. Lo que se nos muestra es, con frecuencia, nada glamuroso. Algo que convierte a esta lectura en un documento valiente y valioso, disfrutable incluso para aquellos ajenos a la discografía de Tom Petty, además de un inesperado homenaje, por sincero y profundo, al malogrado músico norteamericano.