Algo especial tiene Peter Rabbit por su mezcla de dos géneros, en principio, tan diferentes como el cuento infantil de animales antropomorfizados y la comedia romántica (británica). Del primero, tenemos a un héroe, el conejo -en versión original con la voz del televisivo James Corden– con sus atributos habituales de astucia y agilidad, enfrentado al hombre, al dueño del huerto, el temible señor McGregor -estupendo y barbudo Sam Neil-. Esta guerra -con algo de trasfondo ecológico- se desarrolla en el tono de un cortometraje de Looney Tunes. El conflicto implica a todos los animales del bosque, desde las conejas hermanas de Peter, -Margot Robbie, Daisy Ridley y Elizabeth Debicki- hasta un zorro que parece haber perdido sus instintos asesinos.

Este cuento infantil tiene, sin embargo, la crueldad de la vida real: el padre de Peter fue el plato principal de la cena del señor McGregor, cuyo final, por cierto, se muestra sin sentimentalismos. Todo esto se mezcla con una trama de comedia romántica que empareja a Domhall GleesonUna cuestión de tiempo (2013)- y a Rose ByrneLes doy un año (2013)- y la verdad es que la combinación funciona francamente bien. Los dos personajes humanos forman un triángulo “amoroso” imposible con Peter Rabbit, situación que produce las escenas más divertidas del film. En la película predomina la comedia, con gags constantes y recurrentes -los pájaros que cantan, el gallo apocalíptico- o secuencias de slapstick francamente graciosas. Es en su ritmo endiablado donde esta película triunfa y entretiene durante sus ajustadísimos 90 minutos. Eso sí, hay que lamentar una selección de temas pop francamente horrorosa y desfasada, que sin embargo funciona con los más pequeños.

Si eres de esos padres que nunca va al cine, o de los que se aburre con productos más infantiles, esta es una buena oportunidad para pasártelo bien con ellos.