Si la primera vez que tocas en Paris están entre el público los dos miembros de Daft Punk (sin los cascos), es que algo estás haciendo bien. Si, después del concierto, los mencionados Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homen Christo dedican su tiempo a charlar contigo sobre música y cacharrería vintage, estás realmente en el ajo. Y si la velada acaba con una invitación en firme a visitar el estudio personal de los célebres robots, la vida te sonríe y tienes muchos boletos para convertirte en “the next big thing”. Eso fue justo lo que les pasó a los australianos Parcels al poco de irse dando a conocer en Europa tras su estratégica (y casi que desesperada, al principio) mudanza a Berlín.

De aquella colaboración nació ‘Overnight’, una pieza tan funky, punzante y bailable como cabía esperar de sus creadores. Que al final ese corte no forme parte del esperado disco de debut de Parcels es señal de que la banda quiere hacerse valer por sí misma y establecer un sonido propio, por mucho que comparta muchas de las obsesiones setenteras y de alta fidelidad que conformaron el ideario de “Random Access Memories(2013).

Igual que sus padrinos franceses, Parcels conciben el disco como objeto completo, desde su diseño (la foto de portada nos muestra al grupo en una elaborada escenificación digna de la época dorada de los diseños de Hypgnosis) hasta su desarrollo. Así, se nos da la bienvenida con una seductora ‘Comedown’ (con sonido de aguja de tocadiscos incluido, por si cabía dudas sobre el amor a lo añejo) que prácticamente se funde con el infeccioso riff de guitarra de ‘Lightenup’, una perfecta continuación de la fusión entre jazz y música disco que iluminó en su día hits como el ‘Give Me the Night’ de George Benson. Cuando estamos dando saltos y dejándonos llevar por el solo de flauta en el eufórico final de ese tema, se cambia de marchas y nos llega la auténtica joya popera del disco, un ‘Withorwithout’ que suena como si Tame Impala quisiera hacer una versión del algún viejo tema de Alan Parsons Project.

El disco sigue un ritmo propio y estudiado, con un tramo intermedio entre el riesgo de piezas como la instrumental ‘Everyroad’ (que juega un papel similar al de la pieza con Giorgio Moroder en el mencionado último larga duración de Daft Punk) y piezas más reposadas como ‘Yourfault’ que, de momento, no son el punto fuerte de los australianos.

Tras remontar el vuelo con la exitosa ‘Tieduprightnow’ (décimo tema del disco, extraño lugar para colocar el tema más icónico), llega la despedida con una bonita pieza casi acústica, ‘Bemyself’ cuyos acordes son repetidos ya en tono funk y festivo en el último corte. Se trata de una peculiar despedida, donde el rapero Dean Dawson recita con mucho flow los créditos y agradecimientos del disco, redondeando la idea de que hemos asistido a una obra completa concebida como tal e ideada, a ser posible, para ser degustada de cabo a rabo. Sin embargo, por mucho que esa sea la intención con la que Parcels han ideado su debut, hay que decir que de momento sus composiciones funcionan mejor de manera aislada o en pequeñas dosis, ya que llega un momento en que su impecable fórmula puede llegar a hacerse un poco monótona. Pero sólo un poco, porque en realidad hacen falta más Parcels en el mundo.