Nada me hubiese gustado más que descubrir, tras su visionado, que Para Sama es una ficción, que todos los niños que he visto morir durante sus terribles 90 minutos, se levantaron luego para seguir jugando. Pero no es así. Para Sama es, de hecho, una realidad que intentamos evitar diariamente cuando cambiamos de canal, cada vez que aparecen en las noticias las imágenes de una guerra en algún país lejano. Si alguna vez os habéis preguntado cómo pueden vivir los habitantes de una ciudad bombardeada, esta película es la contundente respuesta. Sin la estilización ni los filtros de la ficción, sin el pudor de un informativo, este documental deja una herida en el alma al mostrarnos, de forma inmediata, la vida bajo las bombas que destrozaron Alepo durante la guerra en Siria en 2016, desplegadas por el todavía presidente Bashar al-Asad y sus aliados rusos. 

Si estamos ante un film único, es porque su protagonista, directora y documentalista, Waad Al-Kateab, decidió rebelarse ante la tiranía, arriesgar su vida quedándose en Alepo y, sobre todo, grabar todo lo que ocurría a su alrededor. Nunca habíamos visto la guerra, la muerte, la desesperación, así, en primera persona. Al-Kateab es pareja del médico y activista Hamza Al-Khateab, lo que le permitió el acceso a un hospital de campaña en el que la masacre del pueblo sirio era patente. Lo que registrará Al-Kateab durante los bombardeos es más de lo que muchos podrán soportar: niños asesinados, cuerpos mutilados, familiares llorando desconsolados, pero, también, supervivientes pidiendo que todo lo que ocurre sea difundido, que el mundo se entere. Para Sama no es simplemente un catálogo de horrores. Al-Kateab también registra el día a día de su familia, de amigos, vecinos y voluntarios del hospital. Y entonces aprendemos el verdadero valor del ser humano: cómo es capaz de seguir viviendo en el peor de los escenarios. A pesar del infierno en Alepo, los niños siguen jugando -aunque conozcan todos los tipos de bomba-, los adultos ríen y hasta bromean sobre su situación, las mujeres se quedan embarazadas y los bebés nacen. La vida sigue, a pesar de todo, aunque se acabe el mundo. 

En esta película están, sin duda, las imágenes más terribles que he visto en una pantalla de cine, pero también, algunas de las más hermosas. Se podría debatir que en Para Sama está el momento más emocionante captado nunca por una cámara. Y además del valor inmenso del documento, la película tiene una narrativa modélica, crea personajes reconocibles y produce tensión. Para Sama es el documental del año (parece increíble que no haya ganado el Oscar). Sus imágenes son casi insoportables, pero quizás, sometiéndonos a ellas, le damos sentido al horror que han vivido sus protagonistas.