Desde Noruega y con tres años de retraso, llega por fin a las salas españolas la multipremiada segunda película de Joachim Trier.

Esta disertación sobre el vacío que toma como punto de partida un relato de Pierre Drieu De La Rochelle (1893-1945), es un viaje por la capital Noruega el último día del verano, el día que puede marcar el inicio o el final de la vida de Anders (Anders Danielsen Lie).

El regreso a Oslo de un politoxicómano que acaba de salir de rehabilitación es utilizado por el realizador noruego para narrar la historia de un hombre que se siente hueco, un ser desubicado, un hombre invisible para el que el mundo es un lugar en el que no es necesaria su presencia.

En una maravillosa secuencia en la que se encuentra sentado en una cafetería escuchando las conversaciones de las otras mesas, vemos como nuestro protagonista ve la vida pasar, se siente un elemento prescindible en un planeta que sigue girando sin contar con él.

Como un relato abocetado vemos ese día fundamental en la vida de Anders, visitando viejos amigos, reencontrándose con una vida que le rechaza o que simplemente no le agrada. Intentando encontrar un hueco en eso que se conoce como “vida adulta”.

Es una desoladora película que reflexiona sobre la vida y la muerte, sobre la integración del individuo en la sociedad, sobre lo que somos y en lo que nos convertimos.

Rodada con elegancia y ritmo pausado esta deliciosa joya del cine nórdico supone la revelación de Joachim Trier como director al que seguir la pista. Ya ha dado el salto a Hollywood donde prepara su nueva película “Louder tan Bombs” con un reparto encabezado por Jesse EisenbergGabriel ByrneIsabelle Huppert.