7.4
Score

Final Verdict

Olivia Rodrigo se sale de línea del pop comercial actual para entregar un segundo álbum en el que hay una buena dosis de suciedad y guitarras potentes. Y, aunque el disco tiene sus altibajos, la jugada le sale bastante bien en unas cuantas canciones.

Está claro que, tarde o temprano, todas las tendencias musicales terminan volviendo. Así, tras vivir un revival eterno de los ochenta, el cual, todavía no ha dejado de irse, tocaba cambiar de década. Y claro, no hay nada más representativo de los noventa que unas guitarras potentes y melódicas. Lo que, quizá, nadie se esperaba, es que fuera una antigua estrella Disney como Olivia Rodrigo la que se metiera de lleno en este asunto. Ya no solo por su corta edad (tan solo tiene 20 años), también por cómo está la escena pop ahora mismo. Si exceptuamos a Taylor Swift, y sus devaneos folk, lo normal es que este tipo de artistas tan populares se lancen hacia esos sonidos latinos que tan de moda están. O hacia cosas más simplonas e intranscendentes. Así que, por lo menos, ya cuenta con un punto a favor.

Olivia Rodrigo ya mostró su amor por las guitarras potentes en “brutal” o “good 4 u”, dos de los mejores temas de su álbum de debut. Pero lo cierto es que no era el tipo de cortes que predominaban en ese trabajo que, al final, contaba con un exceso importante de baladas. Algo que cambia radicalmente en este “GUTS”. Rodrigo deja bien claro que, a ella, lo que le va es una buena guitarra bien distorsionada. Y ojo, porque, aunque ha confesado la influencia de artistas de los noventa tan blanditas como Avril Lavigne o Alanis Morissette, aquí hay cosas bastante más potentes. Quizá, porque estamos ante un trabajo en el que Rodrigo contaba con “mucha confusión, errores, incomodidad y la angustia adolescente a la antigua” cuando lo escribió.

La de California muestra sus intenciones nada más empezar. Esa “all-american bitch” abre el álbum con una delicada guitarra acústica, pero termina explotando en su estribillo y nos deja un tramo final lleno de guitarrazos y voces llenas de distorsión. Y hay que decir que le funciona bastante bien este rollo. Algo que se aprecia mejor en “bad idea right?”, un pedazo de single en el que es casi imposible no acordarse de las geniales Shampoo. O en la potente y sucia “ballad of a homeschooled girl”. Eso sí, cuando sí se fija en Lavigne, nos deja una de cal y otra de arena. El punk-pop de “love is embarrassing” sí que funciona a la perfección, y tiene pinta de que va a ser un siguiente buen single. Sin embargo, “get him back!”, suena demasiado a ese pop noventero insulso que se disfrazaba de alternativo.

GUTS’ también es un álbum más variado que su debut. Solo hay que escuchar “vampire”, el que fue el primer adelanto, y uno de los éxitos de este 2023. En esta maravilla se deja llevar por un piano y un ritmo bailongo, los cuales desembocan en un derroche de épica que termina llevando la canción al lugar más emocionante. O el pop de guitarras limpias y ultra melódicas que protagoniza la deliciosa “pretty isn’t pretty”. Incluso en las baladas está más eclética. Ahí tenemos el folk psicodélico que adorna la preciosa “Lacy”. O la suciedad que aparece en la parte final de “making the bed”. Aunque eso sí, no puede evitar dejarnos un par de baladas al piano menos acertadas como son “logical” y “the grudge”.