8.2
Score

Final Verdict

Oliver Sim debuta en solitario con un disco lleno de grandes momentos en el que se desnuda emocionalmente y en el que deja ver que es mucho más que el bajista de The xx.

De los tres miembros que forman The xx, Oliver Sim siempre ha sido el menos proclive a salir fuera de la zona de confort de su banda. Mientras Jamie xx lleva una década publicando canciones y discos, y Romy otros tantos años colaborando con otros artistas y editando algún single en solitario, Sim se ha mantenido en un discreto segundo plano. Hasta ahora, que da comienzo a su carrera en solitario a lo grande. Porque no solo nos deja un álbum de debut, también se ha lanzado al cine y ha estrenado un cortometraje que sirve de apoyo a esta nueva aventura.

Hideous Bastard’ es un trabajo en el que Oliver Sim no se ha puesto ningún filtro a la hora de contar historias que están basadas en su vida personal. Sus canciones casi son confesiones y en ellas no tiene ningún reparo a hablar abiertamente de su homosexualidad o de su condición de seropositivo. De hecho, ha confesado más de una vez que ha sido como una especie de liberación para él. Y eso se nota en el resultado final de las canciones, que suenen sinceras y bellas. A lo que también ha servido de ayuda Jamie xx, que se ha encargado de adornar las composiciones de su amigo y compañero de banda.

Musicalmente, estamos ante un álbum variado en el que Sim no tienen ningún problema en echar la vista atrás y dejarse llevar por la influencia de artistas de hace seis décadas. El amor que siente por los grupos corales masculinos de los sesenta, y por los Beach Boys, resulta más que evidente en “GMT”, una de las canciones más cálidas del disco, la cual, curiosamente, está dedicada a Londres, su ciudad. Y las influencias del pasado no se quedan ahí, porque Sim utiliza la profundidad de su voz para irse hacia al mundo crooner en “Romance With a Memory”. Aunque eso sí, desde una perspectiva muy pop y algo bailable. Unas coordenadas que también sigue en “Run The Credits”, una estupenda canción en la que se alía con los malos de la película y en la que confiesa que las princesas de Disney no son para él.

La otra gran influencia del disco es el cine de terror. Oliver Sim es un gran aficionado a este género, y aquí utiliza esa pasión para crear los temas más desgarradores del álbum. Es el caso de “Hideous”, una historia protagonizada por un monstruo que en realidad no lo es, y por un ángel de la guarda que hace que se de cuenta de ello. Y ese ángel no es otro que Jimmy Somerville que estremece con su característico falsete. Todo ello aderezado por una minimalista capa de synth-pop. Y es que, se podría decir que apuesta mayormente por estos sonidos más sintéticos. Algo que le viene muy bien en la estupenda y directa “Fruit”. Pero ojo, que no se olvida del sonido de The xx, y temas como “Never Here” y “Saccharine” podrían entrar en cualquier disco de su grupo.