A Niko (Tom Schilling) se le escapa la vida de las manos. Su tren ha pasado al dejar la universidad y se encuentra anclado a la nada, deambula por un Berlín en blanco y negro que podría tratarse del “Manhattan” de Woody Allen o el París de “Boy meets girl” de Leos Carax.

Al fin llega a nuestros cines el debut en la dirección del Jan Ole Gerster, una película que en 2012 arrasó en su país, acaparando 6 de los premios de la Academia de Cine alemana, entre ellos mejor película, guión y director.

Como si de una versión masculina de “Frances Ha” que se entremezcla con un “Afterhours” de Scorsese se tratase, el film reflexiona sobre la incapacidad de comunicación y la búsqueda de nuestro lugar en el mundo retratando 24 horas en la vida de un joven que anda perdido en un Berlín magníficamente fotografiado por Philipp Kirsamer.

Una película fresca, joven, sencilla, encantadora, deudora también del cine de la Nouvelle Vague o de nuevas corrientes tan de moda como el mumblecore pero firmada con una impecable técnica y facturación.

En definitiva, una muy cuidada y deliciosa comedia con una espléndida secuencia final que le supuso a Michael Gwisdek el premio al mejor actor secundario en los premios del cine alemán (a pesar de la brevedad de su papel) y que supone todo un ajuste de cuentas con el pasado de un país marcado por la vergüenza.

Francamente, muy aconsejable.

Oh Boy” se estrena en cines el 7 de Marzo.