17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008
Conciertos

Ocean Colour Scene, Madrid, La Riviera (26/09/26)

Ocean Colour Scene

Hace unos cuantos años que nos hemos acostumbrado a esas giras de aniversario de un disco que, en el fondo, no dejan de ser una excusa para hacer un tour sin necesidad de sacar material nuevo. Y la verdad es que hay veces en las que se agradecen bastante. Como en el caso de Ocean Colour Scene, que están inmersos en la gira que celebra los 30 años de ‘Moseley Shoals’, ese segundo disco que los metió de lleno en la primera división del britpop. Y hay que decir que había expectación por ver cómo han envejecido sus canciones en directo, porque su concierto en Madrid del pasado sábado estaba a reventar. Algo normal, porque llevaban una década sin pisar la ciudad. Y la verdad es que dejaron muy buen sabor de boca.

Aunque la excusa era celebrar su segundo trabajo, del que solo se dejaron dos canciones, Ocean Colour Scene hicieron un repaso a los años más exitosos de su carrera. Así, tras abrir con “You’ve Got It Bad” que justificó por si sola la cantidad de looks mods que había entre público, se arriesgaron con “I Just Need Myself”, una canción de ‘North Atlantic Drift’, su disco de 2003. Y la jugada no les salió mal, porque la enérgica guitarra de Steve Cradock casó muy bien con sus temas de los noventa, que fueron los grandes protagonistas de la noche.

Se podría decir que vimos dos caras de Ocean Colour Scene. Por un lado, apareció esa banda mas pop que es capaz de conseguir que todo el público de la sala termine coreando sus estribillos. Algo que se pudo ver en temas como “One From The Road” o “It’s My Shadow”, donde Simon Fowler dejó claro que va muy bien de voz. Pero, sobre todo, en una canción como “Profit in Peace”, la cual sirvió de himno pacifista para estos días convulsivos en los que vivimos. El caso es que fue un gran momento ver cómo toda la sala La Riviera coreaba eso de “Hey, we don’t wanna fight no more” mientras que la pantalla de detrás del escenario se llenaba de imágenes de protestas pacifistas. Y lo mismo se podría decir de ese himno llamado “Better Day”. Aunque el gran momento karaoke llegaría un poco más tarde.

También se dejaron ver grandes momentos de comunión con el publico en las canciones que representa su lado más guitarrero. Fue el caso de “The Circle”, que en realidad en es una canción muy pop que está bañada por unas guitarras algo estridentes. Pero también de esa pequeña joya de vibrante y enérgica llamada “Travellers Tune”. La cual, acompañaron muy hábilmente con unas imágenes antiguas e hipnotizantes de gente bailando northern-soul. Y. sobre todo, de “Hundred Mile High City”, donde las guitarras rugieron como en ningún otro momento del concierto. De hecho, les sirvió para irse al bis y dejar al público de lo más satisfecho.

No tardó mucho en salir Simon Flowers con su guitarra acústica y atacar la preciosa “Robin Hood”. Una canción que, curiosamente, se ha convertido en un clásico de su discografía siendo una cara-b. Además, en su tramo final, se cantó un poquito del “Live Forever” de sus amigos Oasis. Tras ella, solo quedaba la traca final. Es decir, “The Riverboat Song” y “The Day We Caught The Train”. Un final perfecto, que se vio un poco deslucido por los problemas con la guitarra de Cradock en “The Riverboat Song”. De hecho, tuvieron que parar unos minutos el concierto para solucionarlos. Pero, una vez resueltos, ese reconocible riff sonó en todo su esplendor. Y con la segunda vivimos uno de esos grandes momentos de comunión entre grupo y público gracias a su coreable estribillo. Una forma perfecta de acabar un gran concierto.