Mujeres sin cuerno

La ganadora de la Concha de oro en el Festival de San Sebastián, O corno (2023) comienza con la escena de un parto. En esta, la directora Jaione Camborda elige encuadrar solo el rostro de la mujer que da a luz, separándolo de su cuerpo. Comparte plano con la parturienta la protagonista del relato, María -estupenda Janet Novás– e irrumpe en el encuadre el bebé recién nacido. Poco después, Camborda utiliza la misma planificación, pero para mostrarnos un aborto: la cámara se concentra en el rostro de una adolescente que intenta interrumpir el embarazo de un hijo no deseado. No vemos su cuerpo en el momento álgido. Más tarde en la película, en una verbena de pueblo -estamos en Illa de Arousa, en 1971- aparece en escena un mago (Diego Anido) cuyo truco consiste en crear la ilusión de cortar, por la mitad, a una mujer. Separar el tronco de las extremidades inferiores. Justo a continuación, cuando María practica relaciones sexuales con un hombre, Camborda también nos mostrará solo su rostro cuando ella llega al orgasmo. Antes, su amante había decidido lamer eróticamente una antigua cicatriz que divide el cuerpo de María en dos mitades. 

O corno nos habla de la relación de las mujeres con su cuerpo, ya sea para crear vida, para su propio placer o, incluso, para acabar con un embarazo no deseado. En 1971, en plena dictadura franquista, las mujeres no eran libres. Argumentalmente, el tema se desarrollará todavía más cuando la historia nos lleve a conocer a una prostituta, máximo ejemplo de cómo una mujer puede perder el control de su cuerpo al verse obligada a ‘venderlo’ para sobrevivir. Si bien podemos decir que la forma en la que Jaione Camborda plantea estos problemas en la pantalla es modélica, creo que quizás habría servido mejor a su propuesta darle a la historia -la huida de una partera que se ve obligada a escapar de España- músculo dramático, desarrollar más a su protagonista y también la bonita relación de amistad y apoyo que surge con el personaje de Siobham Fernandes. Había allí la oportunidad de, además de transmitir un mensaje, contar una historia emocionante.