Puede que el Domingo sea el peor día de la semana para acudir a un concierto, pero a pesar del frío madrileño y la pereza que suele producir esta jornada, la primera visita de Nilüfer Yanya a Madrid era una cita obligada. Su disco es uno de los destacados de este 2019, y había que ver como defendía en directo las canciones de ese “Miss Universe”, y las de sus Eps previos.

La artista británica no consiguió llenar la sala El Sol, que estaba un poco desangelada, pero sí que logró cautivar a los allí presentes durante casi una hora. Empezó con calma, tirando de sus temas más reposados, y dejando que el saxo y el reverb de su guitarra tomaran protagonismo (además del incomodo humo). Y es que, maneja de maravilla estos ingredientes, los cuales, unidos a su voz, grave y perezosa, hacen que estemos ante una propuesta más que sugerente, casi jazz. Si a esto le añadimos lo solvente que es su banda, la cual, en todo momento, sonó sin ningún tipo de fisuras, nos encontramos con la fórmula perfecta. Así, en directo, cortes como ‘Florist’ y ‘Golden Cage’, terminan sonando a una especie de Sade actualizada. Pero claro, las guitarras también tienen que rugir de vez en cuando, y de eso se encargó muy bien un corte como ‘Thanks 4 Nothing’, que nos mostró lo mucho que le gustan los Pixies a la británica. De hecho, inmediatamente después, atacó su versión del ‘Hey’, la cual, gana bastante con el saxo.

Poco a poco, el concierto fue subiendo de intensidad, y la batería y los cambios de ritmo fueron ganando protagonismo. Un tema como ‘Baby Blue’, que representa su faceta más bailable, sonó contundente y rompió un poco la calma de la noche. Al igual que esa ‘Baby Luv’ tan intensa, que aquí tocaron un tanto más acelerada. Pero sí es cierto que parece que está mucho más cómoda con el lado más reposado de su música, al que volvió en temas como ‘Monsters Under The Bed’ y ‘The Unordained’. Aunque eso sí, para cerrar la primera parte del concierto, nada como tirar de potencia y distorsión, la que tienen ‘Angels’ o ‘In Your Head’, que fueron recibidos como los hits son. Y para el bis, nada mejor que ‘Heavyweight Champion of the Year’, en la que encontramos, tanto su lado más introspectivo, como esas catarsis guitarreras que tanto le gustan.

Sin duda alguna, ya podemos decir que Nilüfer Yanya lo tiene todo, porque su directo es casi perfecto, y le hace justicia a esas grandes canciones que tiene. Además, lleva una banda muy joven, como ella, pero realmente solvente.