Es una pena que casi nada funcione en Nieva en Benidorm, película de Isabel Coixet que parte de un planteamiento interesante: un empleado bancario con conciencia, aficionado a la meteorología, decide viajar a la localidad alicantina tras una jubilación anticipada. Coixet busca el contraste entre este británico noble, pero cuadriculado -el estupendo y muy british Timothy Spall- y el escenario esperpéntico de playas y garitos abarrotados de compatriotas inmersos en una juerga sin sentido y, sobre todo, hortera. Coixet parece más interesada en retratar el desaguisado arquitectónico de Benidorm y sus extraños ambientes de palmeras y neones, que en profundizar en sus personajes. Los cuales, por otro lado, parecían interesantes, encarnados por actores como Sarita ChoudhuryCarmen MachiAna Torrent y Pedro Casablanc. Pero la intriga, casi detectivesca, que propone Coixet, no cuaja y se diluye perdiendo el interés del espectador a pesar de la ternura que despiertan los personajes. Un tropiezo en la filmografía de una directora más que consagrada en España, que quizás sí conseguirá satisfacer a sus seguidores.